Promesa de diálogo de Ortega no calma agitación social en Nicaragua

Por EFE sábado 21 de abril, 2018

EL NUEVO DIARIO, MANAGUA.- La agitación social se mantuvo hoy por cuarto día en Nicaragua pese a que el presidente Daniel Ortega anunció que buscaría junto con los empresarios una alternativa a la reforma a la seguridad social, que desencadenó las protestas más fuertes vistas en los últimos 11 años de Gobierno sandinista.

Los brotes violentos durante las protestas, que hoy cumplen cuatro días, han cobrado una decena de muertos según el Gobierno de Nicaragua, y al menos 13, entre ellos un adolescente y un policía, de acuerdo con los diversos grupos manifestantes, en tanto que la Cruz Roja Nicaragüense reporta 88 heridos.

En un mensaje a la Nación transmitido por cadena obligada de radio y televisión, Ortega, quien apareció este sábado por primera vez desde que comenzó la crisis el pasado miércoles, reafirmó que retomarán el diálogo con el sector privado para discutir sobre las nuevas medidas en la seguridad social.

“Si en la mesa (de diálogo con los empresarios) se encuentra una mejor forma de aplicar ese ajuste”, se puede reformar ese decreto o anularlo y hacer uno nuevo, dijo el mandatario.

Mientras el gobernante daba su mensaje a la Nación seguían los enfrentamientos en Managua entre manifestantes y la Policía y los afectos al Gobierno, una escena que se repite desde el miércoles.

Ortega responsabilizó de la violencia a “pequeños grupos de la oposición” que “conspiran contra el modelo de alianzas, porque piensan que entonces van a tomar el Gobierno y no les importa a costa de lo que sea”.

“Mientras (Daniel) Ortega habla de diálogo, en estos momentos estudiantes y pobladores continúan siendo agredidos, reprimidos por las fuerza del régimen”, denunció en una declaración el Frente Amplio Democrático (FAD), integrado por dirigentes de la antigua principal fuerza opositora de Nicaragua, entre otros.

Según el FAD “pandillas armadas acompañadas de los antimotines y fuerzas de la Policía Nacional, en un verdadero ejercicio de terrorismo de Estado, han ejecutado los actos más atroces de los últimos años”.

Símbolos del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), como la bandera rojinegra y los “árboles de la vida”, fueron derribados por los manifestantes.

En las calles los manifestantes quemaron llantas, levantaron barricadas, mantenían banderas de Nicaragua, emitían cantos contra el Gobierno y gritaban ofensas al matrimonio Ortega Murillo, al que reclamaron por la democracia y compararon con la familia Somoza, que subyugó Nicaragua desde 1934 hasta 1979.

Edificios públicos en ciudades como León, Granada, Managua y Masaya, fueron quemados, así como casas de campaña y empresas relacionadas con el FSLN, según denunció el Gobierno de Nicaragua a través de medios oficialistas.

Los estudiantes universitarios, quienes han encabezado las protestas, han distribuido imágenes de compañeros muriendo al recibir balazos, supuestamente disparados por las fuerzas de choque del Gobierno, conocidas en Nicaragua como “turbas”.

Estados Unidos y Costa Rica instaron a sus ciudadanos a reconsiderar los viajes al país centroamericano ante las protestas callejeras.

El obispo Silvio Báez, uno de los personajes más respetados en Nicaragua, llamó a los universitarios manifestantes “la reserva moral de este país”, les agradeció por haber “despertado a esta nación” y les animó a que “no cesen en sus protestas por una causa justa” y que no “se dejen llevar por ideologías políticas”.

Entre las razones de los manifestantes están las medidas de seguridad social, que aumentan las cuotas y establece la cotización perpetua, así como la corrupción, los supuestos fraudes electorales, las alzas de los combustibles, el actuar impune de la Policía y las muertes sin explicación de campesinos que se oponían al Gobierno.

También critican el discurso oficial de “paz y reconciliación” que supuestamente no refleja la realidad del país. 

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