Procesos electorales de crisis en crisis

Por Marino Ramírez Gullón lunes 24 de febrero, 2020

Desde el año 1966 hasta la fecha no ha habido un proceso electoral que termine tranquilo, todo lo contrario de crisis en crisis pasan las elecciones que incluyen de un tiempo para acá los recambios internos dentro de los partidos, siempre que sean intentos democráticos de elegir sus autoridades.

Ya lo vimos en el Partido de la Liberación Dominicana fue un verdadero intento abierto de escoger su candidato presidencial, miren como terminó con la división de esa entidad política.

Regularmente las organizaciones partidarias escogen de dedo o por convenciones cerradas sus líderes o candidatos electorales y no hay mayores problemas pero cuando se intenta por la libre todo termina mal.

Elecciones épicas como las de 1966 después de la Revolución del 65 fueron muy cuestionadas aunque avaladas por la Organización de Estados Americanos, muchos no creyeron los resultados finales de las mismas.

Luego nos fuimos al 78 cuyo conteo final fue cortado para dividir los resultados en búsqueda de mantener nuestra maltrecha democracia.

En el 94 ni hablar casi mismos protagonistas negociando en una crisis que término con la llegada al poder de un nuevo actor político que es el Partido de la Liberación Dominicana.

La lucha por el control interno del PLD observen como ha terminado con su división y sobrevivencia electoral en medio de otra crisis cuyos resultados todavía no adivinamos.

Lo cierto es que el pueblo dominicano asimilado ahora por la era del internet y una nueva generación está jugándosela manifestando un nivel de protestas que aunque a veces se toma como chercha manifiesta una realidad única.

Una crisis electoral iniciada por un problema de liderazgo en el PLD, llevada luego a elecciones municipales truncadas por elementos de supuesto fraude que veo no se aclarará realmente mantiene en vilo a los votantes hasta ver qué sucederá ahora en marzo venidero con la realización de nuevo de las municipales.

Tanto la Junta Central Electoral como los partidos que se verán en votaciones deben darle credibilidad al torneo para que la gente no vea frustrados sus deseos a la hora de ejercer sus derechos en las urnas, de lo contrario si se mantiene la crisis no sabemos qué pasará con las presidenciales porque cuando se pierde la confianza, se pierde y punto, no habrá resultados que posiciones  a ganadores pero mucho menos que convenzan  a perdedores.

Por Marino Ramírez Grullón

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