El proceso Marcha Verde

Por Román Polanco viernes 9 de junio, 2017

La atmosfera huele a desperdicio, tiende a cambiar repentinamente de color, la gente se transforma, no sabemos si reír por la desgracia de algunos y el triunfo de otros. Los buenos, al parecer, han encontrado una herramienta posible que afecta el desenvolvimiento de una mafia que sonreía y hacia del país un paraíso de solvencia propio en sus parabienes.

El proceso en que un importante grupo de la oligarquía dominicana enfrenta una situación imprevista, o choque con la moral insustituible, presenta el cuadro patético de los niños malcriados cuando quieren el juguete. Empezamos por celebrar la irreversibilidad de este proceso; comienzo que afianzara un antes y después, reflejo que otorgan un sustento al procedimiento, aunque todavía no acertamos pronósticos.

En base a estos resultados conseguidos (refunfuñados) entendemos que no sería difícil pensar que el pueblo emprendió el camino a otros espacios (conciencia del desastre) para jamás apegarse a otra sumisión.

Si nos acogemos a diseñar una dimensión latinoamericana, de este caso, podríamos decir que hemos derrotado el proyecto PLD en sus propias narices. Nuestro argumento popular, Marcha Verde, trasciende con el pensamiento genuino del pueblo dominicano repudiando todas las acciones anti-patrióticas del PLD- Marcha Verde es un proyecto del sentimiento popular nacional. Los organizadores de Marcha Verde poseen ahora esa firme alternativa real, no ilusoria, ante la descomposición del sistema peledeista impuesto.

Por otro lado, los políticos tradicionales dando pasos de ciegos, procuran solucionar su mala y endémica acción de los últimos años, además, quieren remendar una pérdida de liderazgo, fundamental para su supervivencia, pero desde ya la historia los tiene desahuciados.

Si Marcha Verde es el estratega general de este proceso judicial, la corrección no habría sido posible sin la participación activa del pueblo dominicano, ahora el país se adhiere a una relación definitiva de cambios para beneficios del país.

Todavía la atmosfera huele a desperdicio y tiende a cambiar repentinamente de color. La gran familia pelede se sirve del país a sus anchas, muele el presupuesto nacional y de forma irresponsable endeuda el país hasta el tuétano. Danilo Medina corrompe todas las instituciones a largo plazo y motiva a la juventud a seguir en los vicios. Las instituciones castrenses han desviado su funcionabilidad organizando por provincias un accionar delictivo.

No nos queda más remedio que pedir la renuncia del Presidente.

 

 

 

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