Proceso para destitución de Kuczynski será agónico y demoledor para perdedor

Por EFE viernes 16 de marzo, 2018

EL NUEVO DIARIO, LIMA.- El debate en el Congreso para decidir si el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, es destituido será un proceso agónico, con unas mayorías que están en el filo y cuya posición se conocerá realmente en la votación final, lo que conllevará consecuencias demoledoras para el bando perdedor.

El pleno del Congreso de Perú recibirá el jueves 22 de marzo a Kuczynski y luego debatirá y votará sobre su “incapacidad moral” y consecuente destitución, que será efectiva solo si 87 de los 130 diputados apoyan la medida.

Esta iniciativa, sea cual sea el resultado, tendrá consecuencias para el Gobierno peruano, para la estabilidad política del país y para muchos partidos políticos, que llegan a la votación inseguros sobre si la arriesgada apuesta, el segundo intento para destituir al presidente en tres meses, tendrá el respaldo suficiente.

De ser aprobada, la moción derivará en la destitución de Kuczynski y, sobre el papel, en la asunción del vicepresidente, Martín Vizcarra, actual embajador de Perú en Canadá.

Sin embargo, no está claro que Vizcarra vaya a aceptar el cargo y varios ministros ya anunciaron que dimitirían si la destitución se produce.

Ese caso desencadenaría una crisis política y una posible disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones.

Si la moción fracasa, la oposición a Kuczynski, liderada por la facción del fujimorismo que dirige Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, se verá severamente debilitada, ya que se da por hecho que perderá diputados e influencia, por lo que ella tendrá que asumir responsabilidades ante el fracaso reiterado de sus apuestas políticas.

La aritmética parlamentaria no permite adelantar todavía cuál será el resultado, pese a que hoy 87 diputados sí votaron a favor de proceder con el debate de destitución.

En diciembre ese paso fue apoyado por 93 diputados y finalmente fracasó.

Los cálculos sobre el papel dan precisamente una mayoría ajustadísima de 87 diputados a favor de la destitución, pero la corriente de rumores, pactos, amenazas de escisión, dudas y declaraciones públicas contradictorias avanza a favor de Kuczynski y deja el resultado en el limbo.

En diciembre, el intento para destituir a Kuczynski obtuvo 79 votos, ocho menos de los necesarios, gracias a la ausencia de diez diputados de Nuevo Perú (izquierda) y la abstención de diez legisladores del partido fujimorista Fuerza Popular (FP) liderados por Kenji Fujimori, pese a las órdenes expresas de su hermana Keiko de apoyar la destitución.

Apenas tres días después de esa votación, Kuczynski indultó al exmandatario Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad, y desde entonces Kenji se ha convertido en uno de los principales valedores del presidente.

Ese hecho ha cambiado todas las posiciones y dificulta el cálculo de votos, sobre todo después de que Kenji y sus acólitos renunciaran a la bancada fujimorista y esperan sumar nuevos disidentes.

La izquierda (Nuevo Perú y Frente Amplio) ha sido la promotora de este nuevo proceso de destitución y sus 20 diputados votarán sin fisuras contra Kuczynski.

Sobre el papel, la acusación contra el presidente se basa en sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht, si bien a nadie se le escapa que ha sido “la traición” por el indulto a Fujimori la que impulsa esta acción, aunque nadie lo dice para poder contar con el apoyo de los diputados de Keiko.

Las mayores dudas están precisamente en Fuerza Popular, que tras las elecciones de 2016 tenía una mayoría absoluta de 73 diputados y ahora cuenta con tan solo 59, consecuencia de sus intentos de destituir al presidente.

El núcleo duro representado por Keiko está a favor de la destitución, pero eso es algo que no puede decirse de todos sus diputados.

Según diferentes rumores y filtraciones a la prensa, entre 4 y 11 de los 59 legisladores restantes no apoyarían la moción, lo que supondría no solo un fracaso político, sino un golpe desestabilizador enorme contra Keiko y los suyos de cara al futuro.

Aquí entra entonces en la balanza la participación de otros grupos minoritarios, como el centrista Alianza para el Progreso (APP).

Tres de esos diputados apoyarían la salida del presidente, pero el partido aún no tiene postura oficial y el respaldo a la destitución es moderado.

Acción Popular (AP), con cinco legisladores, también está dividido, con tres legisladores nominalmente a favor de la destitución y dos en contra.

Este partido indicó que expresará su opinión oficial una vez que Kuczynski comparezca ante los diputados de la comisión parlamentaria Lava Jato, que investiga el caso Odebrecht.

El Partido Aprista Peruano del expresidente Alan García es otro de los divididos: De cinco diputados, tres están a favor de destituir y dos en contra, lo que ha abierto una grave crisis en el grupo, particularmente vulnerable además ante el hipotético caso de unas elecciones adelantadas, que pueden dejarlo sin presencia parlamentaria.

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