Procesiones de Corpus Christi

Por Victor Elias Aquino Lunes 19 de Junio, 2017

Cualquier día del año, se pueden ver rostros de tristeza en los umbrales y portales de la iglesias católicas de Ciudad Nueva, de La Capital, aunque no se día de procesiones o festividades de la iglesia católica.

Es que, ancianos de  ambos sexos, a penas vestidos con harapos, mudas raídas por el uso excesivo y de colores indescriptibles son la carta de presentación los días marcados en el calendario de la iglesia de Roma.

Pero el tema no acaba ahí, sus ojos están marcados por la tristeza de una deuda social, son las caras de los más vulnerables de la población: ancianos desprotegidos.

Estos son desheredados de dichas mundanas que viven el día a día, “ con lo poco que pueden arañar”, comportándose como humanos.

Personas que se le acercan, dirían que huelen a pobres”.  Es  que a los pobres siempre  los tendremos   con nosotros.

Residen en las periferias de la ciudad, en lo más barato de lo más barato, en casuchas vulnerables, a expensas de las inclemencias de   una  clima que está cada vez más indescifrable.

Cuando piden una limosna, si los miras, ves  que sus correas  y cinturones se hallan ajustados en los últimos tirantes, están flacos.  No están a dietas.  La  vida es una dieta difícil de llevar.

Una hora antes de la misa, las puertas ya están abiertas de par en par; suenan los campanarios, comienzan a estacionarse vehículos que vienen de lejanos países.

Feligreses y pedigüeños hasta tanto que los unos le dan a los otros unas monedas a la entrada y hasta otras a la salida.  Unos lo hacen como verdadero compromiso cristiano, otros tal vez quieren expiar  o pagar culpas o pecados pasados.

La  misa discurre como está escrito y descrito desde Italia.  Lo nuevo los las personas fallecidas  que al final de la misa  son mencionados con la espera de que alcancen la gloria eterna.

Ritos y más ritos, al sacerdote levanta a ostia sagrada los fieles se persignan en señal de contrición, hasta el rostro se ve triste.   Al templo van también los que quieren tener una vida integra ante Dios.

Acaba la misa, vienen los saludos, unos van de prisa para no saludar al vecino, las paredes no mienten, pero también están los testigos vivos que dicen salúdense.

Al final, quedan los edificios, a  veces restaurados, a veces no, vidas en ruinas, y ancianos que seguirán levantando la vista para implorar un  mendrugo de pan

 

Origen de Corpus Christi

La fiesta del Corpus Christi tiene su origen en En Bolsena, Italia, cuando un sacerdote,  Pedro de Praga, celebraba misa en la Cripta de Santa Catalina,  y  al partir la hostia cayeron de ella 83 gotas de sangre sobre el lino del altar.

El caso se catalogó como  milagro,  fue conocido en todo el mundo cristiano y el corporal fue guardado en la Basílica de Viterbo.

Ante la situación, una monja humilde llamad Juliana, priora de Monte Cornillón, y otras autoridades de la Iglesia inició gestiones ante el Papa Urbano IV, para proclamar una fiesta en honor al Cuerpo de Cristo, la cual no se podía celebrar debidamente el jueves santo, día de la última cena.  El Papa accedió en 1264, emitiendo una bula para instituir la fiesta el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad.

Luego los Papas Juan XXII y Clemente V le dieron más solemnidad, disponiendo la realización de una procesión de Corpus Christi, exponiendo la hostia consagrada, tal y como hoy la conocemos.