Primarias año 2019, en Dominicana, ¿qué dijeron?

Por Rolando Fernández jueves 10 de octubre, 2019

A pesar de los tantos aspavientos “loadores”, con razón, o sin ella, por parte de algunos periodistas hipotecados; bocinas públicas remuneradas; y, politólogos corporativos, en relación con el desarrollo de las pasadas primarias en el país; al igual que, el buen papel, según ellos, jugado por la Junta Central Electoral (JCE); como, los incuestionables resultados ofrecidos casi de inmediato, aspectos estimados todos, tales componentes importantes de un gran abanico festivo que fortaleció la democracia en Dominicana, las reales lecturas debidas a ese proceso, son  muy diversas, y quizás no coincidentes, en su mayoría, con las apreciaciones generalizadas de aquellos.

Precisamente, tal evento, con una participación verdadera considerada escasa, y más que inquietante, por parte de personas autorizadas en la materia, en términos de la cantidad esperada de sufragios; y, con respecto también de la ciudadanía hábil para tal propósito; como, del padrón general de votantes nacionales que es del conocimiento público, son aspectos que deben decirles muchas cosas a los partidos políticos del patio.

Por igual resultaría aconsejable una ponderación bien sosegada, en torno al descalabro inminente mismo, que ya se verifica a nivel del sistema de partidos local. Está de capa caída, como se dice. ¡Muy pocos dominicanos creen en esas instituciones!, por lo que se puede apreciar.

Es obvio que, si dichas entidades no se aprestan a cambiar su modus operandi a lo interno de las mismas; dejar atrás las rebatiñas fehacientes por la lucha de tendencias; eliminar la táctica de estar embaucando a la población; olvidarse de la defensa nada más de los intereses personalizados y grupales – “Empresarios del Cibao resaltan éxito primarias”. ¿Por qué? ¡Sus razones valederas tendrán!  (Periódico “El Día”, del 9-10-19) -; e inclinarse por pensar en el país, como es lo que debe ser, ¡qué se vayan preparando para dar paso a su desaparición definitiva!

Qué le pongan oídos a lo que el pueblo expresó en las primarias pasadas, en las que puso de manifiesto: qué ya está jarto de falsas promesas; de trucos electoreros; burlas y manipulaciones aviesas; corrupción por doquier; inseguridad ciudadana; pisoteos a la soberanía de la nación; y, endeudamiento externo sin control, cuyos paganinis en el futuro se desconocen.

Pero, además, se evidenció el descontento, al percatarse muchos de los volantes, en medio de los sufragios, de cuantas “tropelías” son capaces de cometer algunos políticos en este “solar”, para mantenerse, o alcanzar el poder.

¡Qué hacen cuánto pueden! Y, que en acciones más que indebidas incurren, las cuales se airean con facilidad luego que concluyen los procesos, tal y como ha ocurrido en esta ocasión, según el rumor público. ¡Vergonzoso el panorama presente, verdad!

Es por ello que, se puede decir, sin temor a equivoco, que el “funeral” del sistema de partidos se advierte con facilidad en Dominicana, para dar paso a la escogencia, casi ya obligada, de otra forma de gobierno.  ¿Cuál será? La que el pueblo decida, tras concienciarse como se espera.

Se le puede estar preparando rápidamente la “ceremonia mortuoria” en este “solar”, con un enterramiento deshonroso. Y más, por el hecho de lo tan mal administrado que viene siendo desde el Estado que encabezan todos estos político avaros y desaprensivos de nuevo cuño; que, en adición, están a merced de los inconscientes y poderosos sectores económicos gravitantes.

Solamente hay que reparar en cual fue la concurrencia a las urnas en este último evento electorero, e inferir lo que podría pasar en los próximos procesos electivos. Ya este pueblo está saturado de lo mismo, y ha comenzado a hablar bien claro: ¡o cambian, o se van los partidos!

¿Cuántos sufragaron para la escogencia de los eventuales mandantes superiores, y los coros acompañantes en el 2020?, cabría reiterar. ¿Se cumplió, razonablemente, con el deber ciudadano del voto, el pasado 6 de octubre del presente año? ¡No!

El que entienda que sí, se está autoengañando; o, permitió que lo hiciera todo el enjambre de politiqueros parciales conocidos, y sus bocinas presentes aquí.

¡Ojo al Cristo!, que hasta todo exceso de belleza cansa.

 

Autor: Rolando Fernández

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