Prima un rápido y extraño afán de reformas

Por Edgar Marcano viernes 14 de agosto, 2020

Las autoridades entrantes, hasta hace poco en la oposición, desdeñaba la peste covidiana, bajo el alegato de que era una patraña de los comesolos, ahora casi con la mandarria en las manos, les preocupa el Covid, los que arriban al poder se han transformado en cariñosos con la plebe. A pesar de nuestros códigos establecer un estado social, democrático de derecho y nuestros líderes ofertarnos una cabal socialdemocracia, siempre nos gobierna un despótico régimen, prima una dictablanda, pero tiranos al fín. Principios éticos al carajo, en una atmósfera calamitosa, asfixiante, de crisis en crisis, definitivamente RD es una nación de viabilidad difícil.

La recuperación nacional no es un juego de niños y mucho menos se resuelve con babosidades retóricas, hay que ponderar las propuestas inteligentes para ello. Así que examinadlo todo y retened las buenas soluciones propuestas. Para restaurar un país no basta con las modificaciones de los códigos, hoy llamadas reformas, sino que hay que hilvanarlas con hallazgos, acumulación, tecnificación, población, según lecciones elementales de economía política.

Nos sobran diseños de estrategias, pero nos faltan acciones, eficacia y efectividad, las actuaciones deben ser reales, nada de simulaciones. La regencia actual ha reprobado el examen del Covid y cada caudillo es tan indeseable e impopular como el virus, pues la peste aplasta a los líderes ineptos. La sociedad dominicana anhela salir de sus tradicionales gobiernos autoritarios de derecha populachera y populachescos, nada progresistas, pero muy felones desastrosos.

El agua en un derecho humano, un bien social, un patrimonio nacional, pero nuestra canalla gubernativa gestiona privatizar el agua, cursa en las cámaras legislativas esa criminal iniquidad. El show debe seguir, mientras nuestra teledemocracia impone la marcha y el ritmo en todo un festival de imágenes y estereotipos.

República Dominicana embebida en la globalidad vive la dictadura de la era digital cuando la aldea terrestre es una red virtual y poderosa emperatriz es doña Web. Salta a la vista un rápido y extraño afán de reforma, dizque para independizar el poder judicial y al ministerio público, cuando todo el mundo sabe a cuáles toros quieren llevar al matadero y se advierte que el Pilatos designado se quiere lavar las manos.

Jugando a los votos nunca sabremos si progreso y bienestar tendremos dada la endémica y secular falta de credibilidad de nuestro liderazgo tradicional. Mismo condenamos a nuestros irrespetuosos paisanos que confrontan cuerpo a cuerpo a los esbirros y gendarmes asignados para mantener la ley y el orden. Ojalá que los que vienen a ministrar el patrimonio estatal comprendan que esto ha de hacerse con prudencia y cuidado en forma cabal, total, afincado en un catastro eficiente, sin omitir motivos y sin tropezones conflictivos como el de los bambúes del conservatorio.

Las hiedras de las tayotas se han desarrollado sobre el tinglado fallido de los comesolos, ahora manos heladas conducirán el timón nacional, eso me recuerda el cuco de la mano cascarosa y fría con la que me metía miedo mi abuela cuando yo me portaba mal. Entre el ruidoso comesolismo y la melodiosa lírica perremeísta, la plebe decidió bajar del Olimpo a los primeros y les mostraron la vulnerabilidad de la gloria humana a quienes se habían proclamado invencibles cuyos dioses ahora lucen desfilar irremediablemente a la chirola.

Por Edgar Marcano

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