Presupuesto 2021. Un billón de pesos (RD$1,000,000,000,000.00)

Por José De Pool

Antes que las cámaras legislativas se aboquen al conocimiento, discusión y posterior aprobación del presupuesto de 2021, calculado en poco más de un billón de pesos dominicanos, quisiéramos hacer algunas puntualizaciones al respecto, ya que, por lo regular, siempre se termina incluyendo nuevas cargas impositivas y vendiendo bonos soberanos, por lo que trataremos de ofrecer algunas pautas que podrían evitar este tipo de medidas impopulares al nuevo gobierno.

Uno de los puntos que siempre se han convertido en problema serio es la manera del gobierno de aumentar el universo  quienes pagan impuestos y disminuir las evasiones fiscales, en lo que, justo es decirlo, se ha avanzado bastante, aunque falta mucho camino por recorrer.

En otro tenor, el Estado, a través de los mecanismos legales que posee, debe tratar de ir eliminando la informalidad económica a través de proyectos de titulación inmobiliaria, con lo que se estaría dando seguridad y libertad legal, social y económica a cientos de miles de cabezas de familia en todo el país, tal como han hecho Perú, Singapur, Egipto y Panamá, por solo mencionar unos ejemplos.

En este sentido, se estima que más de 40 mil millones de dólares se mantienen inactivos y casi sepultados, por no decir perdidos, en inversiones en viviendas, comercios, plazas, edificios empresariales, predios turísticos, rurales y urbanos, que no cuentan con el aval de los títulos de propiedad, por lo que esta situación permite la evasión de impuestos en manos de sus propietarios.

Otro aspecto que debe ser tomado en cuenta por el actual gobierno que preside Luis Abinader es la cuantiosa inversión en dólares y pesos en la Jurisdicción Inmobiliaria, que lleva décadas paralizada, debido a la mala administración de justicia, afectando a inversionistas locales y extranjeros que ven perdidas las esperanzas de obtener una decisión judicial justa, que permitan la ejecución de proyectos inmobiliarios de grandes dimensiones que generan riquezas, impuestos y empleos.

Otras fuentes de ingresos suficientes para no tocar ningún otro sacrificio en perjuicio de la clase media con nuevas cargas impositivas son los llamados gastos tributarios, los cuales incidirán en el actual presupuesto en más de 4,000 millones, los gastos tributarios o incentivos a la inversión por concepto de exoneraciones, en sentido general, las cuales inciden en más de un 6% del presupuesto actual.

Por esa razón se recomienda hacer una exhaustiva investigación de la relación costo-beneficios para el gobierno dominicano.

Esta comparación las hemos realizado en un estudio sobre el presupuesto 2015, donde sus efectos fueron de un 6.5% en los ingresos dejados de percibir.

Partiendo de que solo el Presidente y su equipo están en capacidad de medir hasta donde podría hacer las mediciones del llamado gasto de calidad.

En cuanto a los ingresos, aquí parece que estamos atrapados y sin salida. Parecería que no hay otra alternativa que no sea crear más y mas impuestos y el crédito, como tradicionalmente estamos acostumbrados.

Claro, estamos en tiempo de cambios, no se puede medir el progreso ni la eficiencia solo bajando gastos y subiendo ingresos. Ojala el presupuesto llegue en el 2022  a los 2 billones de pesos y no a un billón treinta y siete mil millones, como está proyectado el del año próximo.

Claro está que a menos gastos, mayores ingresos aparentes, pero lo que el Gobierno necesita es aumentar las recaudaciones no tradicionales.

Como ciudadano, considero un deber hacer estas puntualizaciones, en el entendido de que, si son tomadas en cuenta, el Estado podría obtener en poco tiempo, el dinero necesario para cubrir el presupuesto y tener un fondo de contingencia, pero esta es una labor de todos los poderes, Ejecutivo, Legislativo y  sobre todo, el Judicial. Este es mi pequeño aporte al debate nacional sobre el presupuesto para el año venidero.

Por José de Pool

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