Presidente salvadoreño queda huérfano en el Congreso tras debacle electoral

Por EFE jueves 5 de abril, 2018

EL NUEVO DIARIO, SAN SALVADOR.- La debacle electoral que sufrió el gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) dejará huérfano en el Congreso de El Salvador durante más de un año al presidente, Salvador Sánchez Cerén, en un escenario de incremento de la violencia y una nueva crisis financiera a la vista.

Datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) dan cuenta de que el FMLN solo alcanzó 23 escaños para la legislatura que iniciará el 1 de mayo próximo, 8 menos que los 31 logrados en 2015, mientras que el 70 por ciento de los legisladores son de la derecha, que busca tomar el Ejecutivo en 2019.

Con este resultado, el FMLN perderá casi cualquier posibilidad de de influir en la toma de decisiones más básicas en el Congreso, panorama que complica el último año de gestión de Sánchez Cerén.

La opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país entre 1989 y 2009, encabezará el bloque de derecha con 38 diputados, seguida de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) con 10.

Los minoritarios Partido de Concertación Nacional (PCN) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), consiguieron 8 y 3 escaños respectivamente.

La aritmética legislativa le deja casi como única opción al FMLN, para aprobar cualquier iniciativa del Ejecutivo, la negociación con GANA, su aliado en los últimos años, con el PCN y el PDC, dado que el otro partido de izquierda, Cambio Democrático (CD), y el bloque “no partidario” o independiente sumaron un escaño cada uno.

Esta negociación supondría, por ejemplo, el canje de votos por dar prioridad a programas presidenciales u otros beneficios en las zonas donde más votantes registraron sus potenciales aliados, o la llegada de alguno de ellos a puestos del Gobierno.

La legislatura salvadoreña establece que para aprobar cualquier iniciativa son necesarios 43 votos de los 84 diputados, mientras que para la elección de “funcionarios de segundo grado”, como los magistrados de la Corte Suprema, y la adquisición deuda estatal requieren 56.

La derecha salvadoreña incluso tendrá el poder de declarar, según la Constitución, “la incapacidad física o mental del presidente”, cuya salud ha sido un tema ya debatido ante la opinión pública por este sector.

El dominio de Arena y compañía del Congreso también supone el control de la derecha de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, Corte de Cuentas, de la Procuraduría General y de Derechos Humanos, y de la Fiscalía, dado que esta legislatura debe elegir a sus cabezas.

El oficialismo también deberá buscar acuerdos sobre la solicitud de financiación por 3.600 millones de dólares para amortizar deuda soberana, y renovar Eurobonos que vencen a partir del 2019, y para cubrir el déficit fiscal de ese año.

Los antecedentes recientes en este ámbito permiten prever una nueva crisis financiera en el país centroamericano, como en abril de 2017, cuando la negativa de Arena de aprobar deuda llevó al Gobierno a declarar el impago de más de 50 millones de dólares de su deuda con las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Como consecuencia del impago, las agencias Fitch Ratings, Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s bajaron las calificaciones soberanas de El Salvador, por lo que el Gobierno dejó de colocar bonos en el mercado internacional.

Para saldar el impago, el Congreso autorizó posteriormente, sin los votos de Arena, recortes al Presupuesto General y las áreas más afectadas fueron las de Seguridad, Educación, Salud y Medio Ambiente.

Diversos analistas aseguran que Arena intensificará estas acciones para minar el camino al FMLN, que busca su tercer período consecutivo en el Gobierno con el desgaste que suponen 9 años en el poder y con la imagen de Sánchez Cerén en sus niveles más bajos.

De hecho, los precandidatos de Arena se han lanzado a una campaña adelantada en la que se declaran presidentes sin pasar al menos el filtro de las internas y dando por muerto en la contienda al vapuleado FMLN.

Pero la casta política del FMLN, una de las guerrillas más exitosas del siglo pasado en Latinoamérica y que hizo frente al Ejército por 12 años (1980-1992) pese a que recibía entrenamiento y financiación millonaria de EE.UU, puede surgir en esta época de crisis.

El reforzamiento de sus programas estatales y la presentación de iniciativas con alta popularidad, en las que la apuesta sería el casi seguro rechazo de la derecha, pueden ser otra vía para recuperar la venia de los electores de cara al 2019.

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