Presidente derrotado

Por Jesús M. Guerrero lunes 10 de agosto, 2020

“Robar es un delito, pero arruinar el país es traicionar a la Patria.” Gral. José de San Martín

A solo 10 días de producirse el cambio de mando presidencial, es evidente que el Presidente saliente no tiene interés alguno de salir del Palacio Nacional con un poco de pudor, la inauguración de la terminal de autobuses en el Parque del Este es prueba de ello, contra los reclamos populares, sentido común y hasta las sentencias emanadas del Tribunal Superior Administrativo para detener la construcción de este atentado medioambiental.

Los ocho años de gobierno de Danilo Medina han sido sin lugar a dudas equivalentes a 30 años de retroceso institucional, un Presidente que no respeto ninguna institución y que atropelló la separación de poderes concebida por Montesquieu, utilizó el Poder Ejecutivo para avasallar a los contrarios, acata las sentencias judiciales si benefician sus pretensiones y hasta militarizó el Congreso Nacional en sus fallidos aprestos reeleccionistas. Su paso por el solio presidencial ha sido nefasto.

Sin olvidar el monumento a la corrupción que es Punta Catalina, una gestión gubernamental que deja grandes actos en detrimento del medioambiente. Ni siquiera la derrota ha hecho que Medina trate de recomponer su imagen al final de sus días presidenciales, sencillamente esos calificativos del gran político, estratega y líder no fueron más que patrañas de campaña, en 8 años de gobierno destruyó la hegemonía peledeista, parecería ser que Danilo Medina será el primer expresidente en salir de la escena proselitista sin posibilidad de regreso alguno.

Con el final del sistema de partidos políticos con la derrota del PLD es oficial, la debacle del PRD y la agonizante existencia del PRSC; con la victoria de Luis Abinader que es el primer Presidente electo nacido después de decapitado el régimen trujillista y luego de la revolución de abril, con un partido que desplaza a las organizaciones políticas que han gobernado por los últimos 50 años, parece ser que estamos iniciando una transición republicana.

Bosch en su libro David, biografía de un Rey consagró la visión y manejo que debe tener un gobernarte partiendo del Rey David , citó: “Él sabía administrar su actuación política, esto es, tenía conciencia de lo que era el poder. No creía en la fuerza como medio permanente para sostenerlo; creía también en el sentimiento ajeno, en la simpatía de los demás, que él debía conquistar a tiempo.”

Partiendo de este punto de vista, podríamos afirmar que Medina no cumple con la concepción que Juan Bosch tenía de un gobernante. Por tanto, esto explicaría la desconexión de éste con las bases del PLD y la división del mismo, pero peor aún su accionar totalitario contra la ciudadanía.

La visión política de Medina padece de miopía, creyó erradamente que la fuerza estatal para avasallar a la oposición era suficiente para imponer al penco por encima de todo y si algo ha enseñado el quehacer político es que sin el respaldo popular el oficialismo no tiene nada que buscar en ningún proceso electoral. La derrota oficialista en 1978 que hubiese sido en el 1974 de no haber entrado en escena la represión para destruir a la oposición, en el 1986 el gobierno fue derrotado, como lo fue en 1990 y solo permaneció por el fraude al igual que en 1994, en el año 2000 el poder fue vencido y en el 2004 también y ahora podemos anotar el 2020 con otra derrota oficialista.

El gran perdedor del 2020 fue Danilo Medina, de lo sublime a lo ridículo de obtener 60% hace 4 años, hoy dejo a un PLD que a duras penas retendrá un 14% del electorado.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Napoleón Bonaparte, citó: “Aquel que teme ser conquistado está seguro de la derrota.”

Por; Jesús M. Guerrero

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