Presidente de Parlamento turco dice que periodistas en prisión son criminales

Por El Nuevo Diario miércoles 3 de mayo, 2017

EL NUEVO DIARIO, ANKARA.- El presidente en funciones del Parlamento turco, Ahmet Aydin, afirmó hoy, en el Día Internacional de la Libertad de Prensa, que en Turquía no hay ningún periodista encarcelado a causa de su trabajo o de sus opiniones, sino por haber cometido crímenes.

"No hay ningún periodista en prisión a causa de sus artículos o de sus opiniones. El hecho de que sean periodistas no les exime de ser perseguidos o condenados por sus crímenes", dijo Aydin en un encuentro con periodistas extranjeros.

Hoy se celebra el Día Internacional de la Libertad de Prensa y distintos organismos de derechos humanos, desde Amnistía Internacional hasta expertos independientes de Naciones Unidas, han denunciado que Turquía es el país del mundo con más reporteros encarcelados.

Hoy mismo, activistas y periodistas exigieron a la Unión Europea más presión sobre el Gobierno turco para que libere a los más de 120 profesionales de la información encarcelados en el país.

"Todos los que están en prisión han sido encarcelados no mediante un acto administrativo, sino por una decisión judicial", justificó Aydin, quien acusó a muchos de esos profesionales de responder a los intereses "de organizaciones terroristas como el PKK o FETÖ".

El político se refería así a la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado terrorista por Turquía, la UE y Estados Unidos, y a la cofradía del clérigo islamista Fathullah Güllen, a quien Ankara acusa del fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio.

Desde dicha asonada, al menos 156 medios de comunicación han sido cerrados y 2.500 periodistas y otros trabajadores han perdido sus trabajos, según Amnistía Internacional.

"Muchos de estos medios cerrados eran simplemente medios de propaganda de esas organizaciones, y eso no se puede permitir", aseveró el presidente en funciones de la Asamblea Legislativa.

Sostuvo que en Turquía "existe la libertad de prensa", pero asumió que es necesario encontrar "el equilibrio entre la libertad y la seguridad".

Las autoridades turcas acusan a Gülen de haber creado un "Estado paralelo" colocando a sus seguidores en puestos de la administración, la judicatura, las fuerzas armadas y la policía.

Gülen fue hasta 2013 un estrecho aliado del Gobierno islamista turco, que permitió la entrada de sus colaboradores en la administración pública.

Aunque las purgas contra supuestos miembros de la red comenzaron antes del fallido golpe de Estado del pasado julio, tras la intentona se han multiplicado las detenciones y despidos de funcionarios, jueces, fiscales, profesores, militares y policías acusados de apoyar a Gülen.