Presidente Abinader, la riqueza de nuestro país es su gente, busquemos los empleos que faltan en las calles

Por Ricardo Fortuna

El presente periodo constitucional sin espacios para dudas, y esto dado por múltiples razones, tiene una identidad única y seria válido no verlo como la normal gestión que genera la famosa continuidad democrática,

el contexto de sus inicios habla por sí solo; Pandemia, crisis institucional, entre tantas otras cosas proporcionan un particular abordaje al gobierno del PRM y del presidente Abinader que más de continuidad debiese ser de redención social.

La pandemia desnudo nuestra realidad vimos la fragilidad del Estado dominicano en colocar a disponibilidad de sus ciudadanos los servicios sanitarios a nivel de respuestas para eventos de salud pública de gran calado, la desorganización a nivel estatal de los servicios públicos como transporte, educación y seguridad ciudadana, todo al mismo tiempo y obviamente como a todas las naciones nos dio un paro casi cardiaco al suspenderse las mayorías de actividades productivas.

La ausencia de un liderazgo social y político cohesionado quizás fue suplido por la bonhomía de los dominicanos (Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento) esa siempre han sido nuestras riquezas como País: Su gente.

La población no tomo el camino de las protestas, que con sobrada razón pudieron hacer al ver tantos recursos derrochados en décadas pasadas por la clase política gobernante y no tenerlos a manos en momentos como los actuales para evitar ahondar un déficit presupuestario comprometiendo la ya de por si frágil capacidad de endeudamiento.

Se dice que al igual que en 1918 el fin de la pandemia dependerá de cada país; de la información y formación de sus especialistas y de los intereses de su clase política.

Visto así, el PRM como partido de gobierno tiene necesariamente que justipreciar el momento histórico de su ascenso al Poder, entre los efectos que se desprenden del Covid19 está el de no poder acometer las reformas estructurales, muchos, por ejemplo, hablan de una gran y profunda reforma fiscal ¿Pero está hoy nuestro aparato productivo igual que hace 6 años?

Hoy, incluida Republica Dominicana, decenas de países tratan de volver a reencontrarse con muchas cosas, entre ellas la cotidianidad. Cuando la gente se pregunta: ‘¿Cuándo terminará esto?’, se preguntan por el final social”, dijo el doctor Jeremy Greene, historiador de la medicina en Johns Hopkins en el New York Times

EMPLEOS, EMPLEOS Y OTRA VEZ ……

La generación de empleos lógicamente no irá tan rápido como la suspensión de miles de plazas laborales a raíz del agravamiento de los contagios del último semestre del 2020, hace pocos días el Presidente Luis Abinader estimó que alrededor de un Diez por ciento de los empleos no se recuperará, pero no podemos ignorar la gravitación que tiene la economía informal en cientos de miles de familias dominicanas, actividades que desde ya debiesen ir normalizando , recibiendo la concientización apropiada para insertarlos en esa informal cotidianidad que genera millones de pesos diariamente.

Un paso atrás.

Para el 2015  los trabajadores informales representaban más de la mitad del universo de empleados en el país, evidenciando  la importancia que tiene la informalidad en la economía nacional, las vacunas continuarán llegando y la normalidad toma espacio generando el contexto para un sector informal el cuál se expresa de diversas formas: vendedores ambulantes, chiriperos, taxistas, establecimientos comerciales con locales, pero que no están debidamente formalizados, en fin ocupaciones tan ricas como la propia creatividad que tenemos los Dominicanos cuando tenemos honradamente que llevar la comida a la mesa.

 

Por Ricardo Fortuna

*El autor es presidente de Propuesta Ciudadana

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