Precandidatos sin Agenda y sin Plan de Gobierno

Por Francisco Rafael Guzmán martes 3 de septiembre, 2019

Hace décadas los candidatos de los partidos políticos para participar en las elecciones podían aparecer sin muchos requisitos, al celebrarse una convención de un partido no implicaba  incurrir en muchos esfuerzos y gastos de recursos pecuniarios. Las convenciones o las primarias (como hoy se le llama a los eventos donde se eligen quienes van a ser los candidatos en las elecciones) otrora no constituían actos donde participaran muchos delegados o electores para decidir quién sería candidato o quienes serían candidatos. Sin embargo, aunque el ambiente era más bucólico, otro elemento que ante se daba en los eventos electorales era que las campañas transcurrían en un ambiente más alegre y había motivos para la exultación unas veces, aunque a veces asomaba la violencia.

Situación ésta que no era exclusiva de la República Dominicana, si no de muchos países de América Latina, como el caso venezolano antes de la era chavista, en que el Partido Acción Democrática o el partido denominado COPEI (socialcristiano) realizaban convenciones en lugares públicos como hoteles o salas de cines donde apenas participan 400 o 600 delegados.

A esto se agrega el hecho de que en algunos de esos países se elegían las autoridades nacionales y locales no mediante el voto universal, libre y secreto, sino mediante el llamado voto censitario, donde solo tenían derecho a elegir aquellos que tenían una determinada cuota de propiedad. A todo esto se agrega que en muchos países, como en el caso dominicano, hoy en día sólo puede ser candidatos los que disponen de muchos recursos en dineros, situación  que da pábulo en esta era de la hegemonía del capital financiero en casi todo el mundo a la corrupción en la administración de los recursos del Estado, la cual se hace sistémica porque el orden jurídico político así lo propicia al favorecer al capital financiero.

Entonces, hoy en día el problema fundamental para dar solución a los problemas de las naciones, a los problemas de la población, es romper con el modelo neoliberal impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace tres décadas y media, con las recetas que daba al negociarse con el FMI un acuerdo para poder pagar la deuda externa pública que tenían algunos gobiernos con los grandes bancos del mundo (Eximbank, Banco Alemán, Banco Español, Banco de Inglaterra, etc.).

No es una agenda elaborada decir cuando sea gobierno voy a trancar a los corruptos, como dice el líder del Partido Dominicanos por el Cambio o como dice  Guillermo Moreno del Partido Alianza País, pero si sería una agenda hablar de cómo se va a proceder para trancar a los corruptos, los trámites para someterlos a la acción judicial, lo que no significa necesariamente que se pueda confiar en que con las acciones se van a someter a los corruptos y ni que eso va a traer solución a los grandes problemas. Eso no significa romper con el neoliberalismo, sino no hay ruptura con este modelo no podemos esperar que va a haber soluciones a los grandes problemas que aquejan a la sociedad.

Debe haber una agenda también para alcanzar el gobierno. Otra es la agenda de  gobierno de un precandidato o de un candidato que debe contener todas las acciones calendarizadas que una vez en el gobierno encaminaría para dar solución a los problemas fundamentales, en esto último se diferenciaría del programa de gobierno que no pone la atención en la calendarización. Ninguno de los candidatos está ocupándose de eso y lo que hay es una improvisación en las campañas electorales en nuestro país y en otros países de América Latina.

Si no hay controles del Estado, no puede haber soluciones a importantes problemas que aquejan a nuestras sociedades. Sin controles de precios no podremos dar soluciones a los grandes problemas, sin ruptura con acuerdos de libre comercio que son perniciosos para los países no puede haber solución a los grandes problemas, sin restricciones a la libertad de comercio no puede haber soluciones a los grandes problemas. No podemos seguir alegremente con los desmontes de los aranceles que perjudican a las industrias locales y no podemos seguir importando vehículos de motor, cuando apenas contamos poco más de 48,000 kilómetros cuadrados de superficie y apenas poco más de 30,000 kilómetros longitudinales de carreteras y caminos.

El parque vehicular se está haciendo insoportable aproximadamente desde el año 2010. Ningún precandidato habla de eso, quisiera que el diputado popular Fidelio Despradel Roque sea el primero en pronunciarse sobre lo que digo en este párrafo porque él puede marcar la diferencia en ese sentido y puede abrirse un debate desde el congreso de la República. Esto es urgente, lo del parque vehicular es un problema que amerita intervenir rápido para dar solución al mismo.

Danilo se va, pero los problemas están ahí. Hay que dar solución a grandes problemas en lo que no parecen estar pensando ninguno de los precandidatos. Sólo se oye la diatriba entre los políticos, altercados entre funcionarios de diferentes tendencias y banderías pero nada de hablar de soluciones a problemas importantes.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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