PRD optimista, confiado, pero no humillado

Por Fernando Peña Sábado 11 de Marzo, 2017

La obligación ética no es comportarse mejor o peor que los demás; sino comportarse y ser fiel a uno mismo. Y los perredeistas tienen que ser fiel, asimismo.

Nadie mejor que uno mismo va a juzgar sus propios hechos y acusar a los demás de incurrir en el mismo error es cobarde y evasivo.

Los perredeistas no pueden andar como niños malcriados atrás del PLD pidiendo un empleo. El PRD es un partido lleno de dignidades, de respeto.

Ahora el PRD en termino numérico puede estar pequeño, pero grande en principios.

Las elites del PRD, incluyendo a su líder Miguel Vargas, tienen que salir a la calle, a las casas, a la búsqueda de los perredeistas para decirle la verdad, a llamar las cosas por su nombre.

El PRD no está en su gobierno, el PRD hizo una alianza de supervivencia, donde hizo acuerdos programáticos de agendas sociales, económicas e institucionales para el país. Exigir el cumplimiento de ellas e vital, la gente está observándolo.

El PRD no es una agencia de empleo, la participación en el llamado Gobierno Compartido es mínima, no podrán estar ubicado en el gobierno todos, apenas una mínima parte.

Y esa participación mínima de militantes y dirigentes del partido, es responsabilidad de Miguel Vargas y las elites del PRD, que vayan los mejores cuadros para asegurar el cumplimiento de lo pactado, para impulsar las políticas públicas que beneficien a las comunidades, a los ciudadanos y a los perredeistas.

Deben decir la verdad, los empleos y nombramientos en el Gobierno Compartido son mínimos.

Deben entender los perredeistas que el trabajo de todos es esencial y único para alcanzar el éxito en común de todos, trabajar renovando sus filas, sus estructuras, que cada uno se sienta responsable de sí misma de volver disciplinado, organizado al PRD, fuerte para ganar las elecciones, y acezar todos al gobierno, al Poder para cumplir las tareas inconclusa del partido blanco, los sueños sociales y políticos de su recordado líder Pena Gómez.

Y eso solo se lograra olvidándose del PLD-Danilo para buscar empleo, formando una gran marea de ilusión y esperanza colectiva que le lleve al poder, involucrando a todos los perredeistas, abriéndoles las puertas a todos, involucrando a la gente por primera vez en la participación política y constituyéndoles en protagonistas del cambio desde el PRD, alcanzar el reto de lograr que los ciudadanos se ilusionen con su participación en la política.

Los perredeistas deben tener orgullo, dignidad, saber que la única manera de cambiar, de hacer fuerte a su organización es abrazando las ideas, las propuestas públicas, la agenda de la gente, involucrándose con pasión en el relanzamiento de su partido.

Cuando el pueblo vea esa actitud de los perredeistas acudirá a su llamamiento y depositara en él nueva vez su confianza, sabedor de que solo así lograra salir de la crisis económica, política, social y moral que lo lacera todo.

Tiene el PRD que ilusionar, llenar de esperanza a su militancia, a los jóvenes, a las mujeres, cautivar a los jóvenes, convertirlos en protagonistas de su política, de su campaña y artífices de cambio, hacerlo soñar y creer que es posible transformar lo negativo de la sociedad dominicana.

Apoyarse el PRD y sus líderes de modo estratégico en las redes sociales y las nuevas tecnologías como medio para movilizar a los jóvenes, a la gente. Dar una imagen humana y de aproximada de Miguel Vargas a los perrredeistas, a la gente del pueblo. El PRD debe abrazar las nuevas tecnologías, ser el representante de la generación de la red.

Dejen de andar tras el PLD, el PRD es icono de esperanza, y está llamado a ser el guía que conducirá al renacer después del hundimiento al que sus predecesores políticos han condenado a la sociedad dominciana.

Abracen los principios e ideales de Pena Gómez, no deben soslayar que la actividad política debe ser entendida como servicio, lo que evidencia que dedicarse a ella requiere un claro compromiso, fruto de quien la descubre como si fuera su vocación.

En sus manos está seguir humillado por un empleo tras el PLD o comportante con dignidad, y trabajar en la organización, el reinvento del PRD, para que sea fuerte, determinante y decisivo en el espectro político nacional y sea gobierno verdaderamente compartido y de la gente.