PRD opositor, renovado y adecuado a la política de hoy

Por Fernando Peña

Querer que el PRD u otra organización o ente social actúe y sea igual que 30 o 40 años atrás es vana ilusión.

Todo tiene un siclo de movimiento y cambio, es lo que le da la esencia de la permanencia y de estar por siempre gravitando y en el imaginario de la gente.

El PRD con más de 80 años en la vida política nacional e internacional se adapta a los cambios, traza línea, se adecua cada vez y es esencia, historia, referencia.

Ha transitado todos los caminos, ha jugado todas las fichas.

Su esencia está ahí, su historia es la historia del país, la nación.

Cada líder que surge en el PRD, en cada época es diferente, en actitud, comportamiento y visión del momento. Esa es la grandeza del PRD. No le pidan que ninguno que sea ni actúe como el otro, como Hipólito, Majluta, Salvador, Miguel, y el inmenso líder de siempre Peña Gómez. NO. Cada uno ha sido producto de su medio, su momento histórico, su visión, su vida.

El PRD de hoy es y tiene que ser diferente.

Se adecua a esta generación de la “posverdad”, que es una palabra para definir “el mundo al revés” de la política, donde los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales de la tecnología, es un mundo cambiante, de la nueva geopolítico que domina el mundo.

Muy bien definido el tránsito de hoy del PRD, organización, adecuación y crecimiento.

Haciendo oposición constructiva, adecuada, firme al lado de los intereses de las grandes mayorías y de los diferentes sectores nacionales.

En República Dominicana hay una atomización de la oferta política; emergen los que se proclaman a sí mismos lideres, como políticos duchos, sábelo todo, desgastados líderes políticos con posiciones y opiniones acomodaticias a sus intereses personales, o ellos o que entre el mar.

Con su actitud han acentuado el proceso constante de descrédito hacia los partidos políticos y hacia la política.

Aquí hay una urgente necesidad de “volver a creer en la política”.

A eso apuesta el PRD.

Plantear soluciones a las demandas de una sociedad que sufre lo que podría llamarse un síndrome de frustración por insatisfacción recurrente.

El PRD tiene que articular una buena oferta de dirigentes a nivel municipal, provincial, a traer jóvenes, lideres de la comunidad de los diferentes espacios de participación que vayan en su boleta electoral a las alcaldías, Poder Legislativo, es el espacio vital para la incidencia política ciudadana, como definición de las políticas públicas, en su fase de decisión o inclusive en el control político.

El PRD tiene que alejar de su agenda negociar con otros partidos. Mucho menos pretender convertirse en socios de una alianza pro gobierno.

Aunque sin sectarismo, apegado a la circunstancia y el momento histórico, siempre pensando el país primero, en el PRD, su militancia y dirigentes.

Solo así el PRD crecerá y logrará aglutinar a todos los disgustados del gobiernos, dirigentes y militantes con verdadero sentimiento peñagomista y perredeista. Saben que en el PRD tienen la posibilidad de ser representante de sus barrios y comunidad en el proceso electoral del 2024 con o sin alianza electoral.

Estar en armonía y colaboración con aquellas organizaciones de la sociedad civil y del sector empresarial, donde haya punto de de incidencia para influir en la construcción de la agenda nacional de desarrollo.

Ese es el PRD de ahora, esa esa es la visión que impregna el presidente, Miguel Vargas.

La que atrae a jóvenes, mujeres, lideres sociales, empresarios, profesionales, chiriperos.

Esa es la visión de presente y futuro del PRD y la política que desarrolla Miguel Vargas.

Esa es la práctica política que atrae, que permite el crecimiento, apegado a unas buenas relaciones humanas, dejando a tras aquellos esquemas de confrontación permanente, fragmentación, transfugismo y falta de cohesión – disciplina.

Por Fernando Peña

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