Posible razones del fracaso, después del éxito

Por Luis Columna Solano Jueves 8 de Junio, 2017

En ocasiones buscamos respuesta a preguntas o  razones que expliquen el comportamiento inadecuado de la mayoría social del pueblo dominicano en su accionar personal y colectivo, y creo que la causa de tal comportamiento, pudo ser  la mal formación del Estado en sus orígenes.

Esas expresiones, muchas veces absurdas de nuestra gente, se expresan en un insaciable deseo por demostrarle al vecino que eres mejor o que puedes más, y esto se expresa en todos los extractos de la pirámide social dominicana. La República Dominicana en ese sentido se encuentra enferma. Solo así se explica el deseo de una inmensa mayoría de ostentar bienes materiales en demasía solo para presumir o sugestionar.

Los políticos tampoco escapan de esa línea de pensamiento. Para no irnos tan lejos en la historia, partiremos diciendo que el país de 1930 al 1961 fungió más como una empresa privada, que como un país, y los ciudadanos eran en realidad empleados. A partir de 1961 y tras el decreto que expropiaba esos bienes y los pasaba al Estado, hizo que el mismo pasara de ser una empresa privada, a un Estado empleador y es ahí donde nace aquello que dominicanos “clientelismo político” en nuestro país.

A pesar de esa mala práctica, los principales líderes políticos de esa época hasta mediados de la década de los noventa,  no sintieron la necesidad del dinero como instrumento de lucha.  Para entonces tenía más importancia el debate de las ideas que el dinero en sí. Por ello los grandes estadistas como Joaquín Balaguer, Juan Bosch y Peña Gómez, nunca ostentaron, ni administraron grandes fortunas, ni necesitaron de ella para alcanzar el éxito y la notoriedad.

 

Desde mediados de los noventa a la fecha, el dinero es símbolo de poder político, y gracias a él tenemos en las instituciones democráticas del Estado una cantidad enorme de personas con mucho dinero, pero sin ideas, ni proyectos para beneficio del país. Quizás esta sea la razón por la cual  políticos de éxito entran con conflicto con las leyes, aceptando sobornos de sectores oscuros para acumular dinero, egocentrismo y grandilocuencia como vehículo de movilidad hacia una posición política superior.

 

Si eres Regidor, en la legislatura siguiente quieres ser el Alcalde; si eres Diputado, luego quieres ser el Senador de la provincia o el Gobernador provincial, y si eres senador o ministro, entonces quieres ser Presidente de la República y es donde nacen proyectos presidenciales, sin tener apenas un mínimo de capacidad intelectual para ello, pero tienes dinero, mucho dinero, y eso en teoría debería bastar y no es así.

 

Los últimos acontecimientos acaecidos en República Dominicana, tanto en el orden político, judicial y social, son sin duda el inicio de una nueva etapa en el espectro político y el modelo de sociedad y los partidos deben saber interpretar ese sentimiento ciudadano, para que el mismo no los supere. Si los agentes sociales llamados a dirigir al conjunto de la sociedad, no juegan el rol que le corresponde, la consecuencia es el auge del populismo que actualmente está  de moda en emblemáticas naciones como Estados Unidos con Donald Trump, España con Podemos, Francia con Marine Le Pen o en Grecia con Alexis Tsipras.