Por una simple denuncia a delincuente

Por Manuel De Jesús Grisanty V.

Pasar de ser un ciudadano con disfrute de todos mis derechos fundamentales a un delincuente que no puede sacar un papel de buena conducta es práctica de hoy en día.

Por una simple denuncia o querella interpuesta ante una de las fiscalías del país se les impide a los ciudadanos, sin ser juzgados aún, del derecho a emitir un papel de buena conducta, o como jurídicamente es mejor conocida: una Certificación de no antecedentes penales.

En mi ejercicio profesional como abogado de los tribunales de la República me ha tocado llevar un caso que les quiero contar; debemos alzar la voz y detener esta mala práctica que atenta contra las buenas prácticas y te puede imposibilitar hasta conseguir un empleo.

La historia de Juancito Trucupey (José Miguel Soto Jiménez): por una simple denuncia a delincuente

Esto afecta la vida personal, profesional y emocional de las personas.

“Juancito Trucupey llegó a nuestra oficina de abogados para consulta y asesoría legal.

Juancito es ingeniero con maestría realizada, concursó para un empleo en una institución, fue seleccionado a un cargo importante, al pasar el tiempo resultó con dificultades técnicas en su área y dichas dificultades fueron convertidas en un problema legal.

La institución decidió rescindir el contrato laboral de Juancito Trucupey e iniciar un proceso a través de una querella ante la justicia.

– La querella con fundamentos o no, en la fiscalía del Distrito Nacional, la misma no ha tenido conciliación o proceso ante un tribunal. Sin embargo, la fiscalía de manera arbitraria ha actuado en una mala práctica vigente hoy día y es que “Juancito Trucupey” por el simple hecho de tener una querella que únicamente tiene el sello de recibido de la fiscalía, no podrá solicitar su papel de buena conducta porque el mismo fue rechazado ya que en el sistema que él mismo tiene una denuncia. –

Juancito Trucupey impactado con lo que ocurre, llama a la oficina de abogados para consultar sí esto es realmente posible, y recibe la información de que es improcedente tal situación.

El pobre Juanito, indignado se dirigió a la fiscalía que lleva su caso acompañado de su abogado. Cuando estos se llegaron a la fiscalía recibieron la respuesta siguiente “Lamentablemente este es el sistema que estamos utilizando, tan pronto a usted le ponen una denuncia, automáticamente usted no podrá solicitar papel de buena conducta”; más impactados el abogado le recomienda a Juancito Trucupey que su única vía es el recurso de amparo y dicho proceso tiene un costo, al escuchar este detalle, sin ya un peso, sin donde buscar ingresos, el pobre Juancito rompió a llorar de manera desesperada porque el papel de buena conducta era para un trabajo, un empleo, el cual había calificado para devengar un salario digno.

Ahora estoy fichado, gritó Juanito, no puedo conseguir mi empleo: ¿qué hago? Y se marchó…”

Entonces Juancito Trucupey hasta la fecha de hoy o cualquiera de nosotros, sin ser condenados por un tribunal o procesado, no tendremos derecho a obtener un papel de buena conducta y peor aún las personas de escasos recursos ni siquiera podrán reclamar esta violación a sus derechos fundamentales.

A esto se le suma: empleo, acceso al sistema financiero y otros derechos.

No existe explicación alguna de esta mala práctica que está ocurriendo en nuestro país.

Hago un llamado a los que administran justicia en nuestro país, y nosotros como ciudadanos debemos unirnos para provocar que nuestro sistema cambie, hasta respetar el Estado democrático y de derecho que existe en nuestra constitución dominicana.

Por Manuel De Jesús Grisanty V.

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