Por un Haití estable, viable y democrático

Por Juan López lunes 16 de enero, 2017

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Como resultados de las elecciones del pasado 20 de noviembre, en la vecina R. de Haití, el empresario Jovenel Moise, quien ganó la presidencia, en primera vuelta con un 55.6%, en calidad de candidato del Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), razón por la que, el Presidente provisional Jovelerme Privert le traspasará el mando, el próximo 7 de febrero, con lo cual se han creado grandes expectativas con respecto al futuro de ese empobrecido país.

Desde hace más de dos años, la lucha por la presidencia y gobernabilidad de Haití ha sido un verdadero viacrucis, una situación política muy lastimera.

Ante el fracasado gobierno del estrafalario Presidente Michelle Martelly y por el cúmulo de irregularidades en que se realizó, fue necesario anular (en junio de 2016) las elecciones del 25 de octubre del 2015. Luego tuvo que posponerse dichos comicios en tres diferentes ocasiones, como consecuencia de la grave crisis política, inestabilidad social y las feroces confrontaciones entre diversos sectores de las élites económicas y clase política haitianas.

Aun cuando resultaron fallidas las impugnaciones y protestas de tres de los partidos (LAPEH, Familia Lavalá y Plataforma de los Hijos de Desalines) que participaron en dichas elecciones, el Consejo Electoral Provisional (CEP) declaró, definitivamente, ganador a Jovenel Moise, para quien deseamos éxitos en sus ejecutorias como gobernante, a los fines de que el pueblo haitiano pueda empezar a disfrutar de estabilidad política, paz social, democracia y a enfrentar la enorme deuda social que lo tiene ubicado, desde hace varias décadas, como el país más pobre de todo el hemisferio occidental.

Las principales y urgentes tareas que deberá acometer el gobierno de Jovenel Moise, desde nuestras ópticas, son:

a) Establecer como prioridad 1-A, desde el mismo acto de juramentación, la búsqueda del consenso para conquistar la mayor unidad de acción que fuere posible con el sector empresarial, el Congreso Nacional, los líderes de los partidos políticos y dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil más representativas. con respecto al conjunto de medidas esenciales que, en forma impostergable, habrá de implementar.

b) Ejecutar un conjunto de disposiciones para estimular a las medianas y pequeñas empresas y crear condiciones atractivas para inversionistas extranjeros con la finalidad de crear fuentes de empleos que permitan reducir la alta tasa de desempleo y la creciente emigración de haitianos hacia otros países.

c) Junto a las dos anteriores propuestas, debe empezar una labor ardua y sistemática para superar el alto porcentaje de analfabetismo y el enorme déficit en servicios hospitalarios para controlar las epidemias e insalubridad que diezman la calidad de vida del pueblo haitiano.

d) Definir una política internacional que se diferencie de las tradicionales actividades pedigüeñas, de falsas denuncias contra la R. Dominicana y se proceda a renovar las buenas relaciones diplomáticas y comerciales que deben existir con nuestro país.

De lo que se trata, es de manifestar nuestros mejores deseos y propósitos para que el nuevo gobierno del Presidente Jovenel Moise se aboque a crear un Haití con estabilidad política e institucionalidad, con gobernabilidad democrática, que retome la soberanía nacional superando la ocupación militar de la MINUSTAH y se convierta en una sociedad pacífica y viable, todo lo cual será de absolutos beneplácitos que merece el pueblo haitiano, de lo que estarán muy regocijados los países de América Latina y, en especial, la R. Dominicana. .