Por qué Leonel?

Por Víctor Manuel Peña martes 21 de agosto, 2018

Dentro de dos años el país se abocará a la celebración de las elecciones presidenciales, congresuales y municipales de 2020.

En el 20 el PLD tendrá 16 años de ejercicio continuo del poder de la nación desde el año 2004: ocho años de Leonel (2004-2012) y ocho años de Danilo (2012-2020).

Leonel gobernó el país en base a un proyecto de nación, atendiendo, en base a un orden de prioridades, todos los sectores y actividades de la sociedad dominicana en los que tiene que intervenir el Estado, y su impronta mayor está encarnada en la gran transformación o revolución física de la nación y en la transformación estructural de la economía y de su capacidad productiva al llevar el PIB de 20 mil o 22 mil millones en que estaba a 65 mil millones de dólares.

He aquí en síntesis la magistral, trascendente e inocultable obra de gobierno de Leonel Fernández:

  1. Modernizó el espacio físico y territorial de la República Dominicana, dotando al país de obras de infraestructura sumamente avanzadas y de un enorme capital físico y social que resulta realmente invaluable.
  2. Modernizó la economía dominicana, colocándola en un lugar privilegiado entre las economías del continente en términos del crecimiento del PIB real y de la fortaleza de la estabilidad macroeconómica.
  3. Modernizó el servicio exterior dominicano, la política exterior y las relaciones internacionales del país, en fin, modernizó la diplomacia dominicana redituando a nuestra nación en la política continental y en la política mundial.
  4. Al dotar al país de una nueva constitución, la Constitución de 2010, Leonel Fernández ha pasado a la historia dominicana como el gran transformador institucional del Estado y de la nación dominicanos.
  5. Creó la base jurídico-institucional para prevenir, perseguir y enfrentar el grave problema de la corrupción pública.

Históricamente se ha comprobado que las condiciones económicas, modernización y desarrollo, juegan un papel importante en el crecimiento y el “desarrollo político democrático”.

En Leonel hay una permanente visión macro de cómo afrontar y abordar los problemas de la sociedad dominicana desde la dirección del Estado en su ámbito de competencia.

Danilo ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento pero a un precio demasiado alto para la sociedad dominicana al juzgar los muy elevados, exagerados y distorsionantes índices de crecimiento de la deuda pública.

En Danilo hay una permanente visión micro y muy parcial que no permitirá, jamás, dar con la esencialidad de los asuntos que tienen que ver con el desarrollo total e integral de la sociedad dominicana.

Con la amplia base económica y social creada por Leonel del 2004 al 2012 era posible llevar a cabo a partir del año 2012 la revolución social que prometió Danilo que llevaría a cabo de ganar las muy competidas elecciones presidenciales de 2012. Sin embargo, a seis años de estar Danilo ejerciendo el poder, esa revolución sigue en el tintero y no hay manera de que de ahora al 2020 se cumpla con esa promesa.

Será Leonel cuando retorne al poder en el 2020, y con él se producirá el retorno del PLD al poder, quien asumirá de verdad, en el marco de su amplia visión y agenda de gestión de gobierno, la tan anhelada y ansiada revolución social que necesita el pueblo dominicano.

Mientras Leonel tiene una visión de largo alcance entroncada con la esencialidad de la historia y de la sociología dominicana, Danilo tiene una visión de corto alcance que se diluye en un practicismo (o pragmatismo) huero y sin sustancia teórica y filosófica.

Mientras Leonel es un estadista consumado y con un sólido armazón teórico (prácticamente un pensador político y social), Danilo está distante de esa categoría política, histórica e intelectual.  Este último bien podría encajar en la categoría de los diletantes.

Así las cosas, el verdadero estratega del PLD, después de la desaparición física del Prof. Juan Bosch, ha sido Leonel Fernández. Y ahí están los hechos que son más elocuentes que un millón de palabras juntas.

Sin Leonel no hubiese sido posible Danilo ni en el 2012 ni en el 2016.

No hay condiciones en la sociedad, y mucho menos en el PLD, para que Danilo continúe en el poder más allá del 20. Y esto es así aparte del impedimento constitucional que pesa en su contra.

No hay condiciones en la sociedad dominicana, y mucho menos en el PLD, para impulsar un proyecto de reforma constitucional exitoso que nos imponga compulsivamente la figura de la reelección presidencial por otro período.

Pero en el hipotético caso de que se impusiese, por obra y gracia del dinero, una reforma constitucional restableciendo la figura de la reelección, los miembros del PLD y el pueblo dominicano rechazarán, tajante y determinantemente una precandidatura y/o candidatura de Danilo para optar por una segunda reelección.

Hay algunos gallos locos, malos y extraviados diletantes (verdaderos sofistas), algunos de los cuales no hacen honor ni a la inteligencia ni a su condición de legisladores, que “sostienen” que el actual presidente puede optar por otro período de gobierno sin necesidad reformar nuevamente la Constitución.

¡Hay gente que cree, de manera muy equivocada, que puede decretarle la muerte a la verdad, a la razón, a la inteligencia y a la dignidad por el hecho de contar, muy transitoriamente, con una cuota de poder en el Estado! ¡Son irrenunciables asesinos de la palabra hablada!

Los partidos, y no las cúpulas sino todos sus miembros, son soberanos e independientes para ejercer la autonomía de la voluntad en lo que respecta a decidir sobre la modalidad de primarias que deben escoger para elegir sus candidatos.

Ahí están los elementos –muy elevados niveles de deuda pública, evaporación acelerada y sostenida del valor de la moneda y alza del precio del petróleo en los mercados internacionales- que dan cuenta de que en la sociedad dominicana se está  incubando una crisis económica muy profunda que podría explosionar en cualquier momento, cuyas consecuencias sociales serían terribles, catastróficas, para la población del país.

La situación desesperada y angustiante que vive la nación no es como para confiar la dirección del Estado dominicana a manos no probadas en medio de situaciones nacionales e internacionales inciertas e indescifrables.

La situación es de tal magnitud y gravedad que estamos conminados, por una razón de vida, de nación y de Estado, a colocar la nave del Estado y de la nación en las manos del mejor: el estadista Leonel Fernández

Yo estoy seguro que el país no se equivocará como no se equivocó en el 96 ni en el 2004 ni en el 2008.

Por una razón muy poderosa de sobrevivencia como pueblo, como nación y como Estado no debemos, jamás, equivocar el rumbo en el 2020.

¡Estamos plenamente convencidos de que Leonel será no solo el candidato presidencial del PLD, sino que será el seguro próximo presidente de la República Dominicana a partir del 16 de Agosto de 2020!

¡A paso de gladiadores, probados en las lides de la política criolla, marchamos firmes e imparables con la inconmovible convicción de que solo Leonel Fernández podrá evitar que sucumban y zozobren la República y el Estado dominicanos en el 2020!

*El autor es economista y abogado.

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