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¿Por qué le temen a Punta Catalina?

Por Daniel García Santana Viernes 24 de Febrero, 2017

Inmediatamente sea puesta en servicio el año próximo la planta Punta Catalina comenzará a aportar 720 megavatios, equivalente al 35% de la demanda del sistema eléctrico nacional, que está en la actualidad es de 2,300.

Con ese hecho, el país se ahorrará US$441 millones anuales (unos RD$20,286 millones) por concepto de la reducción del subsidio y un menor gasto en la generación de electricidad.

Esos recursos, en su mayoría, van a parar a las cajas de generadores privados. Por la reducción de ese gasto, el Gobierno tendrá la oportunidad de hacer mayores inversiones en obras sociales, construcciones de hospitales, escuelas, etc.

Otro paso de avances para país, con esta termoeléctrica, sería un mayor control estatal del delicado y de seguridad nacional sistema de electricidad, por la disminución de la dependencia del sector privado en cuanto a la generación de eléctrica.

Además todos los actores del sector eléctrico están conscientes de que la planta Punta Catalina está preparada para duplicar su producción de energía porque su diseño facilita la construcción de otra similar a su lado, que serviría para atender la creciente demanda del sistema eléctrico, cuya proyección es que sea de 3,800 megavatios en el 2029, con un abastecimiento del 100%, sin gestión de demanda.

Muchos opositores de Punta Catalina, principalmente de organizaciones políticas, saben que con ese proyecto también comenzará la era del fin de las interrupciones por demanda de gestión, lo cual será un logro para el gobierno del presidente Danilo Medina y la eliminación de un argumento de ataques en tiempos electores.

Con Punta Catalina, sumada a los proyectos de rehabilitación de redes, subestaciones y otros ejecutados en la actualidad para la mejoría del sector eléctrico, se acrecienta el temor de algunos de que muera la gallina de los huevos de oro y la esperanza de la mayoría de los dominicanos de que terminen las situaciones negativas en el sistema eléctrico nacional.

No permitamos que voces agoreras, que desde antes de la coyuntura actual se han levantado en contra de este proyecto, logren su propósito de detener la construcción de Punta Catalina, que representa la luz en el final del camino.