Por eso estamos como estamos

Por Carlos McCoy

El cinismo, la hipocresía, la doble moral, entre otras agravantes del comportamiento político dominicano, campea por sus fueros. El recién firmado Pacto Eléctrico, no solo deja en paños menores a la clase política dominicana, sino que los desnuda completamente, dejando contemplar lo más sucio de su anatomía.

Este pacto es exactamente el mismo que el Partido Revolucionario Moderno se abstuvo de firmar el 21 de diciembre de 2017 y el 20 de febrero de 2019, presentado por la pasada administración del Lic. Danilo Medina y el PLD. Alegando el incumplimiento de 12 propuestas hechas por esa organización, las cuales, en el acuerdo firmado recientemente, no aparecieron ni por los centros espiritistas.

El eterno comportamiento de cangrejos en la lata, ha sido uno de los principales motivos por el que nuestro país se ha mantenido en el subdesarrollo y no se ve en el horizonte cercano ningún indicio de que esto vaya a cambiar. Este compromiso debió estar en vigencia desde hace más de tres años, pero, quien lo presentó fue el pasado gobierno en el cual, el actual, era la oposición. Motivo suficiente para torpedearlo.

Sucedió exactamente lo mismo con los préstamos y con las solicitudes para las extensiones de las declaraciones de Estado de Emergencia por los efectos de la pandemia del Covid-19 en la salud y la economía, que como dato curioso, este gobierno ha pasado sus más de seis meses en ese esa situación.

Aconteció igual con los programas de ayuda a la población, en fin con todas las acciones tomada por la administración del Lic. Medina, para paliar la condición de calamidad en la que nos encontrábamos, las cuales hoy, son aplicadas sin cambiarle ni un ápice, aunque algunas, para guardar el poquito de decoro que puede aún quedarles, les han cambiado el nombre.

Es una suerte y damos gracias al eterno, que por lo menos este gobierno haya continuado algunos de los programas que instituyó el PLD, ya que es de todos sabido que el Partido Revolucionario Moderno no tiene iniciativas y cada vez que trata de originar algo de su propia factura, no tarda en dar marcha atrás pues se dan cuenta, a veces demasiado tarde, que lo implementado ha sido un verdadero disparate.

Recordemos que hubo una vez el PRM, cuando tenía otras siglas, imitando a los Estados Unidos de América, cambió la hora y lo hizo al revés. A las cuatro de la tarde, ¡era noche cerrada! Esa forma improvisada de acometer acciones sin pensarlas no ha cambiado mucho.
El Partido Revolucionario Dominicano es como el número 69, se ve igual de cualquier forma que lo pongan Es malo en la oposición pero es peor en el gobierno.

POR CARLOS McCOY

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