Por error, tiraron toda la canasta

Por Carlos McCoy

Regularmente, cuando alguien encuentra una o varias frutas descompuestas en un recipiente, las saca y las echa a la basura. Nunca se tira todo el contenido de la cesta. Pero, desgraciadamente, el pueblo dominicano el 5 de julio del 2020, en un momento de gran ofuscación, lanzó toda la canasta y la cambió por una que le estaban ofreciendo, tejida con una rara combinación en mimbres de distintos tipos y colores que lucía rebosante de apetecibles frutos.

Grande fue su asombro al descubrir que esa lozanía, esa frescura, solo estaban en las naranjas, mangos y bananos que brillaban en el tope, al hurgar un poco hacia abajo, se encontró con la sorpresa de que las demás estaban podridas y han seguido deteriorándose todavía mucho más.

No pasa un solo día sin que este pueblo se encuentre con una novedad nada agradable, mucho más terrible que la anterior, algunas, sumamente delicadas como es el caso de vacunar a la ciudadanía con dos dosis de vacunas diferentes.

Una denuncia del Colegio Médico Dominicano, admitida por el doctor Daniel Rivera, ministro de salud, dice que en el centro de vacunación del hospital Taiwán, en Azúa, personas que recibieron la primera dosis de una vacuna determinada, se le está aplicando la segunda con una diferente, lo cual no es recomendable y no es avalado por la Organización Mundial de la Salud.

Dice un vocero del CMD, que tienen las pruebas y evidencias de que en algunos lugares a personas que le aplicaron la vacuna AstraZeneca, como primera dosis, cuando les toca la segunda porción le está poniendo la de Sinovac. Esto, según esos galenos, no es lo aconsejable, no es correcto y todavía no hay ningún estudio que lo avale.

La irresponsabilidad de este gobierno con la salud del pueblo dominicano raya en la imprudencia. Están tomando a la población indefensa como conejillos de India.

La imprevisión y la insensatez de nuestras autoridades se evidenciaron desde el principio. Lo primero que hicieron fue comprometer 40 millones de pesos del presupuesto nacional, para comprar unas vacunas, la Astra Zeneca precisamente, que no había recibido, al momento de la transacción, la autorización para su aplicación, por parte de la OMS.

Esta decisión de comprometerse a comprar esa marca demostró que fue otra de las improvisaciones de este gobierno, pues la susodicha vacuna ha sido prohibida en Alemania, Francia, Italia, España y otros países europeos porque, entre otras razones, han sucedido fallecimientos por coágulos de sangre luego de haberla recibido.

Las actuales autoridades han demostrado que de verdad son el gobierno del cambio. Han dado reversa en muchas de las decisiones que han tomado. En menos de siete meses que llevan en el poder, ya vamos por dos ministros de Salud. Ha sido más que evidente que no tienen una mínima idea de cómo manejar una pandemia.

Con la salud del pueblo dominicano no se puede inventar. Estos cambios, esos errores e improvisaciones, le podría salir muy caro a nuestro país.

Es un riesgo que en ninguna circunstancia debemos tomar.

Por Carlos McCoy

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