Por Él tenemos una Semana Santa

Por Lorenny Solano Miércoles 12 de Abril, 2017

Desde hace más de un mes las campañas publicitarias apuntaban a esta fecha, las clínicas de estética incentivaban a actuar a tiempo para lograr la figura deseada, aunque las habichuelas con dulce no nos daban mucho chance. Las ofertas de productos relativos a vacaciones, excusiones y demás no faltó en todos los establecimientos comerciales, los operativos de seguridad que involucran a las autoridades del transporte, de salud pública y operaciones de emergencias estuvieron preparando la logística para tener todo listo a tiempo y es que al parecer todo el país está en la sintonía de lo que significa celebrar la Semana Santa.

Sin embargo, hay otro grupo de personas que entiende que estos días tienen otro significado, que prefieren quedarse en casa y congregarse en su comunidad eclesial compartiendo en armonía.

Las personas que conocen el origen de esta semana mayor y el por qué el mundo la celebra prefiere honrar y participar de las actividades que prepara la iglesia a la que pertenece, incluso puede viajar al interior del país o al extranjero pero siempre ubica un espacio donde pueda participar de alguna celebración.

No todo el mundo entiende por qué tenemos una semana para celebrar y es hasta paradójico cuando analizamos el hecho de que fue la semana en que según las historias bíblicas se condenó a muerte a Jesús de Nazaret, el hijo de Dios enviado a la Tierra.

Los que celebran la Semana Santa es porque entienden que Jesús siendo el unigénito de un Dios Todopoderoso que decidió enviarlo al mundo a redimir nuestros pecados y a pedirnos que nos convirtiéramos a él, aceptó su cruz y fue injustamente condenado. En esto debemos ser muy claros y honestos, no hubo ningún crimen o pecado cometido por Jesús que le mereciera la muerte más violenta y humillante de aquellos tiempos, pero aun así el pueblo lo condenó, Pilatos quiso buscarle una alternativa y la gente prefirió liberar a un asesino como Barrabás que a un simple hombre porque decía ser el hijo de Dios; ese fue el grave pecado que le mereció la muerte en una cruz y por Él, tenemos una Semana Santa.

Jesús de Nazaret es tan grande que ha sido el único hombre de la humanidad capaz de dividir la historia antes y después de Él. Es tan real que por más argumentos que se han querido presentar con elementos científicos nadie ha podido refutar ni su existencia ni sus milagros, sin embargo sí quisieron difamarlo luego de su muerte haciendo creer que sus propios discípulos habían desaparecido su cuerpo inerte para no reconocer el milagro de su resurrección, razón por la cual la iglesia católica tiene como máximo día de celebración el domingo, porque Jesús no murió y ahí quedó, no, Jesús murió y al tercer día, en domingo, resucitó, y con su resurrección venció al pecado y a la muerte.

Muchos pueden pensar que es una locura, que no hay bases sólidas para creer en los libros de la Biblia y que todo esto es una leyenda, pero eso solo lo pueden pensar quienes nunca han tenido una relación cercana con Dios, quienes nunca lo han llamado o buscado, quienes nunca han visto manifestarse en sus vidas algún milagro ni han tenido que arrodillarse a dar gracias, o quienes nunca han tenido la oportunidad de escuchar de Él y conocerle.

Solo quienes han visto la grandeza de Dios y su inmenso poder son capaces de creer en Él ciegamente y seguirle. No culpo a quien no lo hace, tampoco lo juzgo, solo lo compararía con una persona que vive en una gran mansión llena de lujos pero que nunca ha salido de su habitación y es esa parte de su propia casa lo único que conoce, no sabe que tiene piscina ni sabe que puede correr por el patio y disfrutar de muchas más áreas, es una persona que lo tiene todo pero al no conocerlo no puede disfrutar de su riqueza y mucho menos puede compartirla con nadie más.

Y la mejor forma de conocer a Dios es a través de su palabra ya que cuando oramos le hablamos a Dios, pero cuando leemos su palabra es Dios quien habla con nosotros.

Qué bueno que tenemos una semana completa para descansar, compartir y disfrutar en familia, ojalá que en esos días también haya espacio para el que dio origen a estas festividades y logremos acercarnos más a Él, el mundo hoy, lo necesita más que nunca.