Populismo y retroceso

Por Manuel De Jesús Ruiz martes 14 de julio, 2020

La “cuota de la mujer” es una de esas maniobras populistas con las que gobernantes procuran ir ganándose el favor de la sociedad, pero que en realidad no aportan a la buena gestión de las entidades públicas, porque no son más que un sinsentido que no resiste ni el mínimo análisis crítico.

El hacer nombramientos basados en el sexo de las personas, o por lo menos, resaltando que sean hombres o mujeres, es quizás uno de los principales lastres para el desarrollo de la meritocracia en la administración pública. La idea de que la mujer necesita que se le asegure por ley (o compromiso de campaña) su participación en el tren gubernamental, no solo da pie a todo tipo de conjeturas irracionales, como por ejemplo, que la mujer no tiene la misma capacidad que el hombre para ocupar un espacio, si no es porque se lo otorgan por su condición biológica.

Aplaudir el hecho de que un presidente, cualquiera que este sea, prometa nombrar féminas en ciertas posiciones, resulta irrisorio en pleno siglo XXI, cuando las  oportunidades para formarse y trabajar son exactamente las mismas para hombres y mujeres, y todavía más cuando estas últimas son las que representan el mayor porcentaje de egresos en las casas de altos estudios.

La cultura política y de gobierno en la República Dominicana, además de despolitizar el servicio público, algo que tanto daño le hace a las instituciones del Estado, debería enfocarse en dar participación basada en méritos y competencias, y dejar un poco de lado los discursos políticos propios de contextos ya superados, pero como hemos dicho en artículos anteriores, para hacer lo que hay que hacer, se requiere un valor y sentido del deber que aún no hemos visto en ningún gobernante.

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