Populismo penal contra las garantía procesales

Por Félix Nova Hiciano jueves 8 de noviembre, 2018

Dura lex, sed lex” frase que al traducirse del latin significa: dura es la ley, pero es la ley- aforismo originado en el derecho romano, que igual que la máxima “Durum est, sed ita lex scripta est “es duro pero así fue redactada la ley-, nos permite entender la dimensión que el poder de la ley, posee en sí mismo. La ley debe ser cumplida por dura que parezca, incluso por los gobernantes.

Hablo de esto al comenzar para tratar el tema del populismo penal que existe en la actualidad, la expresión populismo penal ha sido popularizada por el jurista francés Denis Salas. Con ella se alude a la estrategia que despliegan los actores políticos y del sistema penal cuando hay problemas de inseguridad ciudadana y que consiste en calmar el clamor popular mediante apelaciones al aumento de las penas, el endurecimiento de los castigos, la disminución de la imputabilidad penal juvenil, y una serie de leyes que posteriormente, a la hora de la implementación, no tienen un impacto real en la prevención y disminución del delito.

La República Dominicana no escapa al influjo del populismo penal como se evidencia claramente en los reclamos por una modificación del Código Penal igualmente del Procesal Penal, por el restablecimiento de la pena de muerte, la propuesta de las castración química como sanción contra los agresores sexuales, la solicitud de que los menores de edad sean juzgados como adultos, y, en sentido general, el clamor por “mano dura” en la policía.

En el derecho encontramos garantías proccesales como es el debido proceso configura la garantía de que las personas puedan hacer valer sus derechos ante la justicia en igualdad de condiciones, a través de un procedimiento que contenga los requisitos mínimos y esenciales, lo que la Constitución denomina “las garantías mínimas”, (artículo 69), para asegurar un fallo justo. la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y de todas.

A lo contrario de lo anteriormente dicho, el populismo penal es antigarantista porque propugna por la disminución de las garantías; es maniqueo porque orienta al combate de la criminalidad como cruzada contra el mal; es panpenalismo porque considera al Derecho Penal como remedio de todos los males sociales, como sanalotodo social; y es simbólico y demagógico porque sólo crea la ilusión de que soluciona los problemas vía la intervención penal.

Hay muchos casos a lo largo de la historia judicial dominicana que la sociedad pide prisión al imputado, sin cumplir con las garantías procesales que se encuentran en la norma, igualmente como se encuentra abogados que usan medios sociales para concientizar un mensaje de odio aunque tengan o no razón, en la mayoría de casos se encuentra al abogado o el querellante montando un show mediático  haciendo que en vez de tratarse en los tribunales, se trate en redes sociales y otros medios de difusión,  forma que no se imparte justicia para nada y hace más daño que bien al proceso judicial.

Recordemos que si usted quiere la posibilidad de condena entonces tiene que haber juicio, si quiere juicio tiene que haber defensa, si quiere defensa entonces tiene que ser efectiva. Lo demás no es justicia.

La justicia es el fin último del derecho, y la ley es el vehículo para llegar hasta ella.

Por Felix Nova

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