Populismo, Estados de malestar y de bienestar: Las trampas en la narrativa

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 31 de agosto, 2022

Acabo de ver un artículo aparecido en el Listín Diario, bajo la firma de la columnista y ex vicepresidenta de la República Margarita Cedeño. Tiene por título: El Ascenso del Populismo. Ese escrito trata sobre las supuestas amenazas del “populismo” contra la “democracia” y el Estado de “bienestar” y el “libre mercado” en torno a los cuales ella se  vende como abanderada. Bueno, ella está de entre una élite muy privilegiada, a que la ascendería vía la movilidad social vertical; se puede entender que quiera deformar los hechos con un discurso tramposo. En lo que escribe se da cuenta de una indigencia conceptual como la tienen  otros que, al igual que ella, defienden el capitalismo salvaje y que pretenden sacralizar este orden henchido de tantas injusticias y desigualdades sociales y que está provocando más tarde o más temprano que los días de la vida en el planeta estén contados.

Así de sencillo es, porque se pretende Satanizar a gobiernos que han tenido un tinte de progresistas, como si lo único que han hecho es daño, pero de lo que tratan es de desinformar a los lectores vendiendo galimatías. Es un discurso para confundir. La señora Cedeño, pese a que nadie puede negar que ha logrado tener una cohorte de seguidores, aunque no parece que sean tantos como para ganar unas elecciones, pretende tapar el sol con un dedo como otros han hecho. Lo primero es que para hablar de populismo, no como ella lo quiere interpretar y tal vez el ex presidente  Aznar de España, hay que entender que es un movimiento político social basado en una alianza entre diferentes clases sociales. El populismo, como se entendía en los ochenta del pasado siglo y como debe ser entendido, supone un pacto social entre clases sociales diferentes, supone entre otras cosas la reforma agraria y la reforma educativa.

Hubo gobiernos populistas en América Latina y en otros países, como fue el caso de Egipto con el gobierno de Gamal Abdel Nasser. En la Rusia zarista se puede decir que no hubo gobierno populista, pero hubo debates en veladas, en los que participaban intelectuales partidarios de esa corriente; Lenin dedicó la obra: El Contenido Económico del Populismo, para criticar a los partidarios de este, entre los cuales estaba Martov.  El autor que acabo de citar, el padre de la revolución rusa, cuestionaba el populismo porque Lenin no creía en las alianzas de clases que suponía el populismo.

Hoy día, quienes satanizan el populismo, han satanizado a Chávez y lo acusan de populista. Si a Chávez lo encasillamos en el populismo, su proyecto político populista habría que verlo con matices diferentes, no dentro del contexto del populismo peronista, nasserista, varguista, cardenista, bochista o gandhista.   La realidad de hoy día no es la de ese populismo del pasado, asumido por las revoluciones burguesas, pero  es común a cualquier populismo lo de ser un movimiento político social que se da sobre la base de las alianzas entre clases diferentes, con intereses diferentes. Esos intereses pueden ser contrapuestos. El liderazgo político populista, casi siempre carismático, puede contribuir a que se cristalice la alianza. Creo que Chávez no era populista, más bien creía en una revolución popular, pero no creía en el populismo burgués. Lo que si creemos es que Chávez estaba convencido de que no se podía socializar o estatizar todos medios de producción, hoy día, sin correr grandes riesgos que abortaran el proceso.

Las revoluciones rusas y cubanas se dieron en una época en que el capitalismo no había logrado lo que logró con el triunfo en el manejo financiero de la crisis de los ochenta, el avance tecnológico. La peor torpeza que puede cometer un gobierno progresista es acabar con la pequeña propiedad de una vez. Chávez entendió eso y algo más. Otra cosa es la gran propiedad y sobre  todo el capital financiero y su gran latrocinio, con los cuales no se pueden hacer concesiones de ningún tipo. Margarita hoy día se reivindica como lo que ella es: Una mujer de la élite. Por eso ella sataniza todo lo que parezca populismo aunque no lo sea, pero en todo caso el populismo burgués de épocas pasadas no fue lo peor, lo peor es el capitalismo neoliberal que ella, Leonel, Abinader, Danilo e Hipólito defienden. Nada más hay que saber si lo que está pasando en la calle Kensington, en el norte de Filadelfia, donde casi todas personas que caminan por allí son consumidores de heroína y parecen zombis, es alto aterrador. Se calcula que en promedio han muerto en Estados Unidos 300 seres humanos por día por el consumo de drogas y que en un año entre el 2020 y 2021 murieron alrededor de 100,000 por esa causa.

Además, la sequía amenaza a Europa, el Danubio se seca y el Loira también, las piedras llamadas de la pobreza donde hay grabados hechos por personas en  siglos pasados se están dejando ver con el agotamiento de las aguas. Un vicegobernador de un Estado en Estados Unidos, Dan Patrick, al igual que la expresidenta del FMI y gerente del Banco Central Europeo, Cristina Lagarde, y el ministro de Finanzas japonés, Taro Aso, son de los que creen que la solución de los problemas del capitalismo están en que hay que acabar con los de la tercera edad. Parece lo más criminal. Es una gran sevicia. ¿Cuál será el estado de bienestar que reivindica Margarita Cedeño?  El libre mercado ni genera una sociedad donde los ciudadanos tomen participación masivamente en decisiones importantes, condición para que haya una auténtica democracia, no la de elegir un presidente, unos diputados  y senadores con sueldos lujosos, cada cuatro años, ni tampoco crea condiciones para el bienestar material para la mayoría de las gentes y sí genera pobreza.

 

Por  Francisco Rafael Guzmán F.

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