Políticos indolentes sin razón y el acuerdo necesario

Por Fernando Peña viernes 3 de abril, 2020

Es improbable que la gente, ante esta crisis sanitaria, de salud, ante esta parálisis de nuestra sociedad, se oponga a que los políticos, candidatos o no, los partidos donen recursos y herramientas que mitiguen las precariedades.

Saben los políticos conscientes, los candidatos de origen y sabor a pueblo, que saber, querer, poder y hacer son pasos que se dan cuando a la razón le duele el dolor.

 Total, esos aportes, esos esfuerzos desvelan lo que ocultan muchos, una realidad ,lacerante, de desigualdad y  opresión social  que solo puede ser vencida con unidad, con amor y unidad.

Ojalá que después de esta solidaridad desbordante pueda activarse una voluntad que lleve a buscar la capacidad política que termine construyendo la transformación necesaria en la sociedad dominicana.

Se nos quiere hacer creer que las soluciones, las ayudas, la solidaridad con hechos, no solo con palabras debe venir solo del gobierno, del presidente Danilo Medina, y no es cierto. El candidato, el político que nos diga eso es porque es indolente. Quien ha dicho que esta crisis por su complejidad debemos dejarlo solo en manos de las autoridades.

Es deber de los partidos, políticos y candidatos poner sus recursos y actitud de ayuda en manos del gobierno, y unidos, bajo la dirección del Estado, de forma organizada conducir al rebaño, al pueblo a cumplir la normas y reglas que nos permitan salir y enfrentar esta pandemia.

Es difícil de entender la reacción negativa, critica de políticos, politicastros y candidatos a las acciones del gobiernos, a la ayuda que se da a los más vulnerables ante esta crisis.

Quieren imponer a los demás el virus de su indiferencia.

 Es cierto, el deseo de poder, el interés de manejar el presupuesto nacional les ha hecho perder el sentido  de la razón, quieren destruir el  armazón de este sistema democrático, que le ha costado tanto dolor, sudor y sangre al pueblo dominicano.

 No es momento para levantar campañas mediáticas y de prensa contra los que nos gobiernan y sus candidatos por el solo hecho de ir en auxilio de los menos desprotegidos, por aportar, ante esta crisis.

 Es que no se dan cuenta que ante esta crisis todo ha cambiado, que esta es una crisis sanitaria, de salud que se lo lleva todo, lo económico, lo político y social, que si no asumimos una actitud de solidaridad, de unidad, que de no reaccionar así y  con  destreza nos va a conducir a un auténtico infierno.

La recesión económica que se avecina será responsabilidad de todos, la causa de esa crisis no es del gobierno, es una crisis mundial, no es privada, es pública, sus consecuencias serán catastróficas, habrá que rescatar bancos, habrá dar pago para subsidios de empleos y empresas, habrá descenso de ingresos fiscales, desempleos, excesivo costo de financiamiento con intereses altísimos que habrá que pagar a los bancos.

Habrá que buscar créditos para que fluya, se mantengan a ritmo positivo las Pymes y  benefie a las familias.

Es indolente el que no siente; incurre en el descuido, el que muestra incapacidad para comprender la proximidad del peligro o la contingencia de caer en un error.

No es tiempo de jugar a la política…

Se creen que jugar lo es todo en la vida, por eso no le importa el peligro.

Me viene a la memoria aquellas niñas del cuento de Cortázar que lo hacían sobre las vías del tren sin advertir la inminencia de la tragedia. O como algunos de nuestros políticos, de nuestros partidos que juegan a la grieta, insensibles frente a la amenaza de una crisis  que además de profundizar el sufrimiento social amenazaría la gobernabilidad.

Viven en un hábito permanente de descalificar al adversario…

Despreciar la ayuda, desacreditar la solidaridad es despreciar a la gente.

Parece que están  pensando en la ambición, ante que en la crisis, en la gente, en el pueblo.

 Lo que si estamos seguros es que las crisis disciplinan a la clase política. La vuelven más lúcida. No sé qué está pasando con algunos políticos que se están oscureciendo.

 El Estado está por encima de los intereses políticos. Y Danilo Medina se ha mostrado moderado y certero en sus decisiones.

Los opositores al presidente Danilo Medina deben asumir en los hechos la solidaridad, la ayuda, nuestro país quedara devastado, necesitamos consensos, unidad real, no politiqueras.

 Este pueblo no tolera más grietas. Por eso, si no es la clarividencia, que tanto necesitan nuestros políticos, serán la pobreza y la desconfianza del mundo las que tal vez los induzcan al acuerdo necesario.

Por Fernando Peña

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