¡En política el espacio se construye trabajando!

Por Jesús M. Guerrero lunes 28 de agosto, 2017

En política el espacio se construye por medio de trabajo tesonero, el liderazgo no se forja solicitando el retiro de quien exhibí una hoja vida repleta de méritos. Es contraproducente ver declaraciones de quienes aspiran a establecerse en el escenario político como actores preponderantes, pidiendo a quienes son referentes de éxito electoral, que salgan del ejercicio democrático para poder posicionarse.

Es un soberano absurdo y un pecado político, la ingenuidad, creer que la legitimidad política se consigue pidiendo a expresidentes que abandonen la política para dar espacio a otros que no han sido ni siquiera candidatos a ningún puesto electivo.

Nadie recuerda ningún caso ni situación que los pilares de la política dominicana después de la caída del régimen que constriño la democracia, dichos pilares no son otros que Peña Gómez, Balaguer y Bosch; apelando al retiro de uno o del otro, sus conquistas fueron en las urnas. En el caso particular del profesor Bosch, al separarse del PRD en el 1973 no mendigo nada y construyo el partido que rige los destinos nacionales en la actualidad, con luces y sombras, más sombras que luces.

Sorprende que Milton Morrison que da sus pininos en el litoral político, le requiera al expresidente Hipólito Mejía que se retire de la política y de sus aspiraciones legítimas. Todo aquel que asume el compromiso de hacer política como lo hace Milton Morrison debe ser respetado y emulado; porque la política es la vía mas expedita para lograr transformaciones sociales y obtener reivindicaciones para aquellos que han sido lanzados al olvido.

Lo que asombra es pensar que su proyecto aspira a vislumbrarse como un ente de equilibrio para alcanzar conquistas sociales, pero no se logra nada pidiendo, sino reclamando y no podrá obtener la preeminencia electoral que desea con declaraciones tan desacertadas. Porque como dijera José Martí: “Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan.”

La ingenuidad es un pecado político que quien comete ese yerro, será víctima de las consecuencias que contrae tal equivocación. El príncipe de Maquiavelo lo explica bastante bien. En la política la edad no es impedimento alguno, ni se es muy viejo ni muy joven; pero no es inteligente asumir los discursos de quienes se dice adversar.

Winston Churchill fue expulsado de su partido, por diferencias ideológicas y enviado al olvido y su regreso al ejercicio político demostró que los hombres de acción son necesarios para hacer las cosas bien y en beneficio de las naciones. No existe comparación entre el expresidente Mejía y Churchill; no son de las mismas dimensiones históricas, sin embargo, no es secreto para nadie que al guapo de Gurabo la historia lo ha reivindicado al momento de analizar sus decisiones.

Un pedimento tan penoso como al que nos referimos en este artículo, es una prueba fehaciente de que las aspiraciones de Hipólito Mejía, son legítimas e intimidan a quienes también anhelan escalar los resortes del poder.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Winston Churchill: “La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.”

 

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