Pobre Constitución

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán viernes 12 de enero, 2018

Para cualquier Estado su Constitución se presenta como su ley fundamental, la cual se encuentra situada por encima de las demás leyes y donde se establecen los derechos y libertades de sus ciudadanos, al tiempo de definir y delimitar los poderes e instituciones que conforman la organización política de ese país.

Por la importancia que reviste para un Estado, la constitución siempre ha sido objeto de un gran respeto y cuidado. Primero, por parte de sus ciudadanos y segundo, pero no menos importante, por parte de los legisladores quienes tienen la obligación de protegerla y garantizar su respeto.

Da pena, dolor y vergüenza ver como en la República Dominicana, son precisamente algunos legisladores quienes promueven e incitan el irrespeto a nuestra carta magna. Legisladores que cuando los vientos soplaban en una dirección, defendían una posición y hoy que disfrutan las mieles del poder, defienden una posición totalmente contraria a la que ayer defendían.

En política, cambiar de preferencias o de lealtades es un derecho que le asiste a cada quien, más sin embargo, cambiar de posiciones, ideales y posturas, no hacen más que demostrar la incoherencia y lo que es capaz de hacer una persona por defender su posición o sus intereses particulares.

Defender en el año 2015 la reelección presidencial por un período adicional (8 años) y establecerle un impedimento al Presidente de turno para que nunca jamás pueda volver a presentarse como candidato, contradice totalmente la posición que hoy defiende, de eliminar el nunca jamás y permitir que el Presidente de turno pueda optar nuevamente por la presidencia de la República.

Establecer que inhabilitar al Presidente Medina para un nuevo período sería catastrófico para el futuro del PLD, ponen al descubierto su falta de fe y conocimiento de la cantidad de hombres y mujeres dentro de las filas del partido morado con capacidades de sobra para ocupar la Presidencia de la República.

No entienden que el problema aquí no es de nombres, ni de oportunidades, sino, del respeto por encima de todo a nuestra constitución. La inhabilitación que afectara al Presidente Medina a partir del 2020, será la misma que recaerá sobre todos los Presidentes electos a partir de la modificación constitucional del año 2015. Llámese como se llame quien ocupe la Presidencia de la República y sea reelegido por un segundo período tendrá que aceptar y acogerse a esa inhabilitación que lo perseguirá por el resto de su vida.

Señor legislador por qué en vez de asumir este tipo de posturas no se convierte usted en promotor de verdaderas causas que vayan en beneficio de todo el pueblo dominicano. Para ayudarle me atrevo a darle algunas sugerencias. Agilice la aprobación de la Ley de Partidos; la inclusión de cuotas más justas para la mujer y la juventud; legislemos a favor de fortalecer la institucionalidad de la República Dominicana. Promueva procesos electorales más abiertos y por qué no, procesos donde los ciudadanos tengan derecho a escoger sus autoridades, especialmente a los Senadores, quienes se benefician de un arrastre por parte de los diputados que no hacen más que esconder o maquillar el profundo rechazo que siente la ciudadanía por muchos de ustedes.

Quizás esto que pido sea mucho pedir  y claro que es mucho pedir, porque usted, señor legislador, sabe más que yo que si esto ocurriese usted no estaría ocupando la posición que ocupa.

Lástima por mi país por contar con legisladores que se mueven de un lado al otro con el bailoteo de las olas. Lástima por quienes así actúen, porque aunque no lo crean la sociedad los observa y sus malas actuaciones no solo los afectan a ellos, sino, a todos los que los rodean.

Pobre Constitución que poco a poco se queda sin quien la defienda.

¡Pobre Constitución!

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán

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