A Pleno Sol: La Raza Inmortal: ¿Dónde está?

Por Manuel Hernández Villeta lunes 12 de junio, 2017
 El sacrifico no lo es todo en la lucha política. Los ideales no se pueden concretar si el agente conductor se queda a mitad de camino y nadie impulsa su verdad. El Movimiento de Liberación Dominicana que núcleo la expedición del 14 de junio del 1959 pasó a ser un símbolo intocable, con unas ideas que se congelaron en su tiempo.
Fue una derrota militar. El ejército de Trujillo era de una unidad monolítica y bien armado. El campesino con mucho atraso y en ocasiones venerando  a Trujillo también jugó su papel. Era necesario enfrentar al tirano con las armas, porque Trujillo no permitía otro tipo de lucha. En lo político, el ideal  del 14 sobrepasó el tiempo, y hoy sigue congelado y lejos de ser convertido en realidad.
Lo más puro de la juventud dominicana  ofrendó su vida, luchando contra una dictadura sangrienta.  De darse el   triunfo con esa proclama revolucionaria, el país habría dado un salto adelante. Pero los duros golpes de la historia llevaron  que a Trujillo lo ajusticiaran hombres de su entorno, muestra de las escisiones del régimen. Era presente y nada más, los del 30 de mayo  no tenían en su bolso una acción para el día después.
Manolo Tavarez  Justo le da nueva dimensión a la gesta del Catorce de Junio, y le echa combustible a la llama por la libertad. Manolo fue producto de su tiempo, de su época.  La guerra de guerrilla era la solución después del triunfo del 26 de Julio. El Ché probaría años después, que el foquismo era una página para la historia.
Pero Manolo fue presa de su discurso y su visión revolucionaria. No había condiciones para visitar las empinadas montañas de Quisqueya. Todavía seguía intacto el Ejército de Trujillo, que terminó con los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Sin montañas, había que buscar soluciones  políticas junto a las masas.
La mejor lección histórica es que menos de dos años después de la muerte de Manolo, los militares  se fueron a las calles  respaldados por el pueblo en armas, para validar la Constitución que fuera asesinada por el Golpe de Estado a Juan Bosch.
La revolución quedó trunca por la intervención militar norteamericana y las izquierdas divididas por no tener a mano una verdadera acción de masas.  Pensar que los comandos arrinconados por  el gringo y sus aliados retomarían la lucha y llegarían al Palacio, era simplemente una utopía.
Llegó el reflujo sin respuestas y sin acciones, sólo la división flagelado por las ideas pro-china y pro-soviéticas. La revolución terminó con efectos colaterales, dando paso a los doce años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer. Nunca se pudo encender una lámpara para alumbrar la noche negra de la opresión y el sacrificio fue la respuesta a los incontrolables y los desconocidos.
El que tiene etiqueta de héroe nunca muere. Su pensamiento si puede quedar congelado y ser letra y voz sin impulso, cuando callan los que tienen el deber de la prédica. Sin crítica y autocrítica de sus seguidores en el accionar de la vida, los ideales de los héroes se esfuman y sus recuerdos  se convierten  en volutas en bibliotecas con tela de araña. Llegaron llenos de patriotismo y con su sangre…..!Ay!, se me acabó la tinta.

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