PLD y PRM, otra vez juntos en un escenario de corrupción, ahora con resultado sangriento

Por Luis Brito lunes 16 de octubre, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Un nuevo escándalo de corrupción, ahora recrudecido con un horrendo crimen, involucra y expone otra vez a los dos más grandes partidos políticos del país, el de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM), las mismas organizaciones que recientemente fueron sacudidas por el estruendoso caso Odebrecht.

El macabro asesinato del abogado Juniol Ramírez Ferreras no solo estremece a la sociedad, sino que revela una peligrosa trama de corrupción comprometida a tal extremo que echó a rodar la sangre.

Este acontecimiento, con altos niveles de perversidad, vuelve a dar un rudo golpe a la vapuleada imagen del sistema político dominicano, por la participación de dos dirigentes de los partidos de mayor incidencia en el país.

Este otro caso de corrupción, que desató una muerte violenta y cruel, arrastra a los partidos PLD y PRM que nueva vez se juntan en un mismo escenario de corruptela.

Manuel Rivas, presentado como posible autor intelectual de la muerte de Ramírez Ferreras, era hasta este lunes un funcionario del gobierno, conocido dirigente del Partido de la Liberación Dominicana y miembro de su Comité Central.

Colocado en el centro del homicidio, la investigación también lo expone como un funcionario corrupto que habría aceptado pagar una extorsión de 4 millones de pesos para tapar una serie de presuntas irregularidades en su gestión como administrador de la OMSA.

En el caso de la víctima fatal, Juniol Ramírez, no solo es un dirigente del Partido Revolucionario Moderno, sino que aspiró por esa organización a la senaduría por la provincia San Juan de la Maguana en las elecciones pasadas, en cuyo intento fracasó.

En el proceso interno del PRM finalmente se le “forzó” a declinar sus aspiraciones porque la alta dirección de ese partido presentaría como candidato al doctor José Rodríguez Soldevila, quien terminó siendo el candidato en el 2016 por la provincia sureña.

Juniol tenía fama de denunciar actos de corrupción que estarían ocurriendo en instancias del Estado, y sin embargo, la pesquisa policial y del Ministerio Público lo presenta como un extorsionador a través de este tipo de acusaciones, las cuales frecuentemente exponía en los medios de comunicación.

Esta tragedia, producto de un acto doloso en una institución pública, pone nuevamente sobre la mesa del debate el cuestionado accionar de los políticos del patio, ampliando el campo minado que casi explosiona su credibilidad.

El compromiso con la sociedad manda a un pronunciamiento del PLD y PRM fijando posición pública sobre el comportamiento de estos dos dirigentes, uno ya muerto, y otro que probablemente resulte condenado a varios años de prisión.

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