PLD & la continuidad del Estado

Por José Manuel Castillo Betances martes 30 de junio, 2020

La continuidad del Estado es uno de los principios de mayor trascendencia en materia de aplicación de políticas públicas de desarrollo a mediano y largo plazo. Y en este contexto, el PLD y su candidato Gonzalo Castillo constituyen la mayor seguridad, para seguir avanzando por el camino de la estabilidad y el progreso.

Un aspecto de gran alcance, para los países del llamado tercer mundo, se inscribe en la continuidad de los planes y proyectos focalizados a generar bienestar, principio que es vulnerado con mucha facilidad en perjuicio de  pueblos y naciones.

Es por ello, que algunos tratadistas, como Penfold M, Mainwaring S, ven en el principio de continuidad del estado, la oportunidad de poder asegurar las políticas públicas que tienen un buen impacto en el desarrollo, a través de una adecuada y sistemática planificación, lo que les garantiza a los países cierta secuencia en su proyección de crecimiento. Como ha ocurrido en RD, donde el PLD ha sido vanguardia del crecimiento,  la estabilidad económica y el progreso social.

Lo que en cierta medida explica las razones por las cuales los pueblos a través del voto popular acreditan a los partidos que en sus gobiernos han tenido un desempeño satisfactorio en beneficio de las grandes mayorías.

De este modo, se libera a los países de caer en improvisaciones que sumergen a los pueblos en un gran retroceso. Así, vemos un progreso notable en el 80 por ciento de los países con mandatos sostenidos.

En el continente europeo se destaca Alemania, primera economía del viejo continente, Angela Market con más de tres mandatos, Vladimir Putin que en dos décadas al mando ha logrado redimensionar la Federación de Rusia, vs Inglaterra, Francia, España sumidas en grandes dificultades y sus relevos continuos.

De igual manera, en la región notamos  los milagros de Lula y Dilma en materia de crecimiento económico y reducción de pobreza en Brasil vs la oprimida situación que actualmente impacta al gigante del sur.

México representa el caso más emblemático en la región, indicando que la sucesión de mandato pura y simple no es una garantía de bienestar y progreso. Sus cambios sucesivos han generado un estado desastroso en estabilidad económica, políticas sociales, corrupción  e inseguridad ciudadana. Revelando que el problema no está propiamente en el cambio de cara o de nombre, sino, en las políticas públicas que se implementen, para favorecer la estabilidad y el desarrollo.

Por ello, los países entendieron que lo importante son las ejecutorias y las políticas por venir que se pretenden implementar desde el gobierno.  Ahí está como dicen los chinos, “el pollo del arroz con pollo”.

Actualmente, República Dominicana constituye uno de los ejemplos más emblemático en el continente, de la importancia de la continuidad de las políticas públicas de impacto económico y social, cuyos mandatos en las últimas dos décadas han posibilitado un gran salto en diversas esferas: Reconociendo una ciudad capital que no teníamos, ahora configurada como una metrópoli, con marcada presencia y atractivos, digna de ser la Primada de América, favorecida por la política de modernización de los gobiernos del PLD.

La profundización en obras de infraestructura vial, como el metro, el teleférico  acompañado de miles de kilómetros de autopistas y carreteras, colocándonos en el cuarto país en materia de infraestructura productiva en toda la región.

Los avance en la erradicación del analfabetismo, la reducción de la indigencia y la pobreza. El desarrollo del paradigmático programa Visitas sorpresa que ha permitido democratizar el crédito en beneficio de los pequeños productores, logrando que RD se constituya en uno de los pocos países en el mundo que satisface en más de 85%  su demanda alimentaria.

Todo lo cual, ha sido posible por la implementación de una amplia visión de políticas sociales del PLD y los altos niveles de crecimientos históricos con un promedio de más de un 6% en las últimas dos décadas.

Son hechos como estos, los que llevan al pueblo a ponderar al PLD como un instrumento para continuar  las políticas públicas que impacten en su desarrollo. “Si los pobres salen a votar, el PLD gana las elecciones en primera vuelta”.

Por José Manuel Castillo Betances

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