EL PLD: Entre el dilema y la encrucijada…

Por José Núñez jueves 9 de noviembre, 2017

Ciertamente, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) está en una situación difícil o comprometida en la que existen varias posibilidades de actuación y hasta ahora no saben cuál de ellas escoger, porque ambas tienen un denominador común, independientemente de que representan las mismas siglas; los intereses propios de un partido veterano en el poder.

Están entrampados entre el continuismo de Danilo Medina o el retorno de Leonel Fernández, y si no se ponen de acuerdo en cualquiera de las dos opciones más seguras que hoy por hoy tiene esa organización, tienen un camino bien definido y claro, la ruptura, en otras palabras, que se preparen para entregar el control del erario.

Se cruzan dos caminos u opciones seguras en el PLD que han marcado estilos diferentes, tan disímiles que han puesto una de las amistades políticas más sólidas y longevas entredicho, ya muchos dicen sin tapujos, «que dudan de una reconciliación sincera»; sólo el tiempo dirá.

Esos dos caminos están ahí, el primero, el que luce natural y hasta de justicia, que compitan los interesados en querer ser candidatos presidenciales, aunque obviamente, aquí se sabe de ante manos quién sería el ganador, inclusive con elecciones primarais en cualquiera de sus modalidades, y si es con el pleno de sus dirigentes medios, sigue igual de claro el camino; barre el expresidente Leonel Fernández.

El segundo camino, es con el hombre que hoy goza de mayor popularidad en el PLD, inclusive ya lo ven muy carismático los mismos que ayer le enrostraban esa carencia, se trata del bien valorado por la población en sentido general de sus gestiones de gobierno, el licenciado Danilo Medina.

Pero con el actual mandatario de la Nación hay un claro obstáculo para reelegirse, que solo los miopes quieren ignorar, lo que es muy diferente a que no se pueda cambiar, independientemente de su vulgaridad y del ser éste el peor regalo que se le pueda dar a la obra cumbre del Profesor Juan Bosch; que sus discípulos más aventajados se dediquen a jugar con la institucionalidad y la Constitución del país.

Entonces volvemos al meollo, a la realidad de la institución política que tiene a la nación en vilo con este tema y que también tiene en sus manos el destino del sistema partidario de los dominicanos. El PLD representa el punto de inflexión en esta realidad coyuntural de la política nacional, es decir, si también se autodestruyen, qué nos queda, la crisis de este modelo democrático con tantas debilidades, pero que debemos estar claros, podría ser peor el remedio que la enfermedad con un invento.

Por lo tanto, o se sueltan los gallos para que gane el mejor, lo cual ya se sabe, quien se llevará el pandero, o se vuelve a la manoseada modificación constitucional para el punto exclusivo y costoso tema económico y social de la reelección del presidente de turno.

De ahí que el tema está en el escenario, bailando entre el dilema y la encrucijada, que no es más que, entre lo natural y la forzosa modificación constitucional.

¡Que Dios ilumine las mentes de las mujeres y los hombres genuinos del PLD para que eviten la ruptura del proyecto más viable y sólido que todavía representan en el país!

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