El plástico: Más que un problema, una oportunidad para nuestro país

Por Elvis Valoy sábado 26 de agosto, 2017

La producción de plástico en el mundo se ha disparado de manera inusitada, situación que antes que mejorar la vida de los seres humanos, la empeora y la degrada.

 Según datos estadísticos de Greenpeace, de 204 millones de toneladas de ese material producido en el año 2002, se saltó a 299 en el 2013, previéndose que crezca en un 4 por ciento para el año 2020.

 China es el principal productor de plástico, siguiéndole el continente europeo y Estados Unidos. Pero el daño que produce este producto a todo lo que le rodea ha disparado la alarma en la búsqueda de un mundo libre de este tóxico artículo de consumo masivo que intoxica tierra y agua.  

 La descomunal contaminación que produce el plástico, amenazando directamente a la flora y fauna planetaria, ha creado un polo reluctante a su fabricación, desatándose una campaña internacional que busca la sustitución de este petroquímico, acercándose irremisiblemente el fin de su reinado.

 La preocupación es válida, pues hay materiales de plásticos que tardan hasta 600 años en descomponerse, convirtiéndose estos residuos en una amenaza directa a la vida de la gente y los animales.

 Pero lo que es un enorme problema para la humanidad deberíamos verlo como una oportunidad para nuestra industria, que podría producir artículos reemplazantes que no agredan ni la salud ni mucho menos al medio ambiente.

 Nuestra industria cuenta con innumerables materias primas que procesadas,   perfectamente podría sustituir al detestable plástico tan cuestionado por gran parte de la humanidad debido a los males que produce.

 En esa cruzada por aportar a una vida sana con grandes beneficios económicos, la tarea debería ser de todas las instituciones, empezando por las entidades que cuentan con centros de investigación, las cuales tienen una excelente oportunidad para enrolarse en la búsqueda de estos sucedáneos.

 Asimismo, encontrar hallazgos que nos vinculen a la sustitución de muchos enseres de plástico debe estar en las agendas nacionales.

 Las universidades, y principalmente la UASD, deberían hacer investigaciones que permitan el asesoramiento de nuestra industria en la confección de alternativas al dañino material cuestionado mundialmente.

 Es por eso que más que un problema, el dilema del plástico debemos verlo como una oportunidad en la que podamos lograr nichos de negocios generadores de ganancias multimillonarias en la producción de materiales que lo sustituyan.

 No desaprovechemos el nuevo mundo que comienza, que propugna por una vida sana, con productos inofensivos a la salud, en la que nuestra producción con un poco de esfuerzo y creatividad, tendría mucho que aportar.           

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