El plan es no dejarlo trabajar

Por Ramón Nina lunes 3 de julio, 2017

Desde el inicio de su campaña para el período presidencial 2012 – 2016, Danilo reiteraba que se había preparado para gobernar el país.  A la sazón, su más encumbrado opositor del Partido Revolucionario Dominicana (PRD) lo tomaba a chiste, y más bien argüía en su contra ciertos epítetos despectivos tales como: “blandengue”, “títere de Leonel”, “sin carácter”, etc.

 

Tal era el grado de descalificación a su persona que, pese al convincente triunfo electoral que él obtuvo esa vez, el candidato perdedor se abstuvo en expresarle un oportuno reconocimiento y, por el contrario, desencadenó una férrea  campaña difamatoria en torno al saliente presidente del Partido de la Liberación  Dominicana.

 

Unas de sus tácticas eran de desacreditar  y argumentar corrupción en los gobiernos del Dr. Leonel Fernández para producir  un efecto dominó en el gobierno del Lic. Danilo Medina quien tras los instigamientos se vería en la obligación de pactar para poder mantenerse en el poder; pretendiendo que más temprano que tarde lograrían acuerdos gubernamentales  a su favor…

 

¡Cuán equivocados estaban!…  Cuando llegaron a comprender que, en verdad, el Lic. Danilo Medina se había preparado para gobernar, el pueblo dominicano contaba con la satisfacción de su trabajo y estaba dispuesto a darle cuatro años más…  Por ello, Danilo vuelve a ganar; ahora con un 62%.  Y pasa a ser visto como un coloso de la gobernabilidad por sus opositores.

 

Triunfo esta vez preocupante para el Partido Revolucionario Moderno (PRM) cuyo plan “B” post electoral era alegar fraude electoral y descalificar los medios electrónicos utilizados en el escrutinio. También persistir en desacreditar los gobiernos “Fernández, buscar patrocinadores electorales de dudosa moral y sobredimensionar denuncias de corrupción e impunidad…

 

Próximo a cumplir el primer año de su nuevo mandato, adeptos al PRM lucen coincidir con unos que otros de los partidos minoritarios sin lograr la credibilidad popular, razón por la que buscan notoriedad en el movimiento denominado “Marcha Verde”, el que en sus inicios proclamaba principalmente por el cese de la corrupción y de impunidad…”

 

En esa disfrazada desesperación por dar al traste con la actual institucionalidad y paz social, lo  que les permitiere cual “ganancia de pescadores”, no pudieron ocultar sus develadas pretensiones de reditar  los acontecimientos desestabilizadores que degeneraron en el Pacto  por la Democracia pautado en el año 1994…

 

“Que la corrupción…”, “que la impunidad…” ¿A quién pretenden confundir ahora con el señalamiento selectivo en la persona del presidente  Danilo Medina, cuando es precisamente en su gobierno cuando cesa la injerencia en la competencia de las demás instancias del Estado? ¿En qué otro gobierno habíamos logrado tales condiciones institucionales que nos permitan reclamar las prerrogativas de libertad, transparencia e institucionalidad?…

 

Cuando los vemos persistiendo en escoger el camino de la irreverencia, la mentira y la sedición, intuimos la desesperación causada por el fracaso en calar en la mente de la ciudadanía como opción  creíble para desplazar al PLD en el 2020…  Pero la realidad es que ellos no cuentan con algún referente de la estatura política del peledeísmo.

 

 

 

Saben que el plan de pescar en río revuelto no les funcionará.  Que el país está floreciendo hoy como nunca. Que eso de argumentar que los partidos, ya no los candidatos, deben sucederse cada cuatro años contradice lo establecido por nuestra Carta Magna y los procedimientos para los fines electorales…  Que más bien ello denota su poco apego a la institucionalidad…

 

En definitiva, les aterra advertir que al presidente nadie le hace distrae el rumbo de su agenda de gobierno; que de la escasez de su discurso más bien hablan con creces los resultados de su “mano a la obra…” Que es real su apego a la transparencia y  el respeto a los demás poderes del Estado…  Que ha sido harto comprobado su amor por la gente… Y hasta deben sentir vergüenza ante el clamor de  él, Danilo,  porque lo dejen trabajar.

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