Pirómanos aterrorizan a Hato Mayor

Por Manuel Antonio Vega viernes 5 de marzo, 2021

Esta ciudad de más de 60 mil habitantes no sabe si dormir acostado o de pie caminando, dado al terror que ha sido sometida por pirómanos, por personas que padecen una enfermedad mental que le lleva a provocar incendios, y que debido a ella puede ver disminuida su imputabilidad jurídico-penal.

A un terror están los habitantes de esta ciudad que ven con estupor como se incendian vehículos en marquesinas de viviendas sin que hayas consecuencias para sus autores.

Muchos asocian la acción terrorista a supuestos ajustes de cuentas por deudas, drogas y hasta despechos amorosos, pero nadie se detiene a pensar que ya se han convertido en una constante, que hay que frenar.

No se puede precisar si los ataques con llamas lo hacen un solitario o están dirigidos y programados.

Como quieras que sea, se impone una buena y exhaustiva investigación que dé al traste con o los autores de las acciones terroristas, que muy mal parado dejan a las autoridades policiales y del Ministerio Publico en Hato Mayor, un pueblo apacible, laborioso y de una arraigada fe cristiana

Sabemos que piromanía (del griego πυρός pyrós, “fuego” y μανία manía “locura”) según el DSM-V, es un trastorno del control de impulsos relacionado con la provocación de incendios y la atracción por el fuego, pero no todo el pueblo está loco para entender que no se está haciendo nada para atrapar o aprehender a los autores materiales e intelectuales, si los hay.

Ya no se perciben como hechos llevados a cabo por una persona con trastorno mentales, sino que la población ha asimilado que los actos vandálicos son diagramados y muy bien planificados.

Ya van cuatro vehículos de cuatro gomas y varias motocicletas incendiadas dentro de marquesinas o frente a las viviendas de los afectados.

En los sectores de la parte norte Las Chinas y San José incendiaron tres vehículos y una pasola  y no hay nadie preso, ni siquiera para ser investigado.

La última acción terrorista ocurrió la madrugada del jueves en el sector Los Moruno, al oeste del católico pueblo de Hato Mayor del Rey.

Sabemos que al sujeto que padece piromanía se le denomina piromaníaco o pirómano, pero al que no actúa para detener el acto terrorista en mi pueblo lo denominan “mamito o blandengue”.

Eso son nuestras autoridades, unos blandengues y timoratos hombres y mujeres que solo se conforman con cobrar el cheque los 25 de cada mes, mientras los delincuentes siembran el terror y producen fobias colectivas entre los habitantes del otrora apacible pueblo de Hato Mayor del Rey.

El pirómano no debe ser confundido con el incendiario, que es aquella persona que intencionadamente decide provocar incendios con premeditación, con ánimo de lucro o simplemente por hacer daño.

A las autoridades timoratas que se ponen a trabajar por la paz y tranquilidad ciudadana, o empezaremos a repudiarlas para que lleguen quienes verdaderamente tengan la intención de serenar a los habitantes de esta ciudad, que están de sobresaltos, porque no saben a qué casa atacarán está noche con el fuego devorador.

Las autoridades al parecer buscan que los incendios intencionales a viviendas formen parte de la  leyenda urbana de la tríada psicopática, juntamente con la enuresis y el maltrato animal.

Ya en Hato Mayor cualquiera aspira desquitarse de alguien quemando la casa o su vehículo, sin que nada pase.

En los informes preliminares la policía solo dice que se está trabajando y que se persiguen a los autores de los hechos, pero nunca se apresa a nadie.

Necesitamos que haya régimen de consecuencia.

Siempre he sido de opinión que entre policías y delincuentes existe maridaje.

Soy de opinión de un cambio radical de la comandancia de Hato Mayor, para que, aunque sea los que lleguen hagan acopio del refranero popular que reza: “Escobita nueva barre bueno”.

Preguntaré:

¿Son sicarios los pirómanos de Hato Mayor? ¿Son casuales o planificados los ataques con fuego? ¿Por qué no hay nadie preso? ¿La policía sabe quiénes son los pirómanos? ¿Es un grupo organizado? ¿Quién o cómo se contactan para actuar? ¿Cuántos se paga al terrorista para incendiar?

Estas y otras interrogantes que quedan por hacer pudieran encontrar ecos si hubiera una policía patrullando. Ahora ganan más y se acuestan más temprano.

Ahora dan una vueltita, acompañado de transmisión en vivo por Facebook, pero luego la población se queda a merced de los delincuentes, que aprovechan para vender drogas a granel.

Los delincuentes se apoderan de las madrugadas, mientras la policía está acostada.

Las autoridades provinciales pueden contribuir con regresar la paz ciudadana, trasladando por completo el cuerpo policial, porque esta gente no está en nada, mientras que la estresante situación que genera la delincuencia y ahora los pirómanos, no dejan dormir a la gente.

No creo que la patología de la piromanía esté asociada por la depresión, generada por la pandemia del Covid19 o la situación económica que está arrastra.

Más bien creo, que la delincuencia generada por el consumo de sustancias alucinógenas (drogas), se escapó del control de las autoridades antinarcóticas y la Policía Nacional.

Voy a preguntar: ¿Es cierto que los dueños de puntos pagan hasta RD$60.000?00 de peajes a agentes antinarcóticos y a policías para no ser molestado? ¿Es cierto que más de 30 puntos de drogas operan en Hato Mayor del Rey, 2 en Sabana de la Mar y 2 en El Valle? ¿Cuáles son los agentes que pasan por los puntos? ¿Es verdad que los puntos de drogas tienen vigías armados? ¿Quiénes son los capos más poderosos de Hato Mayor?

Cuando ustedes contesten el cuestionario, entonces comenzarán a comprender porque no se ataca la delincuencia ni hay régimen de consecuencias.

Los pirómanos sino son detenidos y encausados judicialmente están provocando en otros la atracción por comenzar un fuego ya sea por el aburrimiento o la falta de otras formas de recreación y diversión.

Puede estar ocurriendo que la falta de habilidades sociales, permitan que personas solitarias, que suelen tener un círculo de amistad muy escaso o nulo, provoquen los fuegos, sin medir las consecuencias.

Pero cierto o no, la hipótesis merece ser objeto de estudio.

Presión de grupo o círculo de amistades. tener compañeros que fuman o que juegan con el fuego es un factor de riesgo.

Lo cierto es que esta estresante situación no dejará dormir a un pueblo que en el otrora reciente era apacible y trabajador.

Manuel Antonio Vega

 

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