Piedras para los chiquitos No: NI Anti-haitiano ni Pro-haitiano

Por Francisco Rafael Guzmán

Mueve a indignación y llama mucho la atención la campaña que se ve en los medios o se lee en los medios, en la que se expresa la magnitud de la demanda de asistencia a la salud de los haitianos, aunque algunos médicos o autoridades de salud tengan la razón que esto desborda la capacidad del sistema de salud pública. Ahora bien, el problema hay que verlo con una visión holística, es decir, en su totalidad. Nuestro sistema de salud, no hablo de los servicios de salud públicos, incluyo a los centros privados de salud, oferta de manera diversificada la asistencia a la salud dependiendo de la clase social a la que se pertenece. La asistencia en los centros de salud pública están pobre que casi es nula, en el caso de los adultos enfermos, exceptuando las parturientas y los niños; en los centros privados de asistencia a la salud casi no se asiste a trabajadores asalariados de bajos ingresos y personas de bajos ingresos, entre estos: la clase proletaria, integrantes de las capas medias con bajos ingresos, pequeños propietarios de empresas comerciales y de servicios, pequeños productores agrícolas y los artesanos. Si usted no tiene buenos ingresos o no suficientes, si no dispone de dinero suficiente para pagar servicios médicos en un centro privado, fácilmente se muere o se le agrava el problema. El Dr. José Selig lo dijo en un evento en el paraninfo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD, que había medicina  para una determinada clase social, hace varios años en la puesta en circulación de un libro publicado por Marisela Duval que fue su investigación para la tesis doctoral de la Universidad del País Vasco; aunque también este mismo planteamiento lo sostuvo el Dr. Espaillat Cabral hace muchos años, raíz de un conflicto en los servicios de salud, divulgado en uno de los números de la revista Ahora. Entonces, tenemos que partir de que la sociedad dominicana es una sociedad henchida de grandes desigualdades, iniquidades y de pobreza para importantes sectores de la población. Hay división de clases.

 

Ahora bien, la realidad es que somos un país menos pobre que Haití, con menos problemas que los que tiene el pueblo haitiano. Le tememos a la pobreza, le tememos a empobrecernos tanto como Haití, pero somos un país con muchas desigualdades y lleno de un flagelo que se llama corrupción. El trabajador haitiano es super explotado en nuestro país, porque se valen los burgueses locales de son migrantes para tratarlos peor que a los trabajadores dominicanos, peor aún para ellos porque tienen que pagar impuestos para mantener esa bazofia que es esa parasitaria elite política haitiana, responsable en parte de muchos de los males del pueblo haitiano como también lo fue el colonialismo francés y que es una deuda que debe saldar Francia. Si, Francia tiene una deuda histórica, ya que cobró injustamente el pago de bienes, medios de producción, que con toda justicia destruyeron los esclavos para poder liberarse de la tanta odiosa e inhumana esclavitud a que fueron sometidos por los franceses, causa principal de su ancestral pobreza como la tiene el pueblo haitiano, pero también los norteamericanos que invadieron y ocuparon su territorio por 19 años.

 

Antes de decir que los haitianos no deben tener asistencia médica en hospitales públicos dominicanos, deberíamos exigirles a los explotadores burgueses dominicanos, entre ellos a los ingenieros constructores, que les paguen igual salario que les pagan a los trabajadores dominicanos por los mismos tipos de trabajos. El Estado dominicano no debe permitir que los burgueses explotadores dominicanos hagan eso, es decir, pagar menos a los haitianos que a los dominicanos. Para los burgueses dominicanos los haitianos no son una carga, porque los tratan injustamente como ilegales y se que quedan con una plusvalía mayor explotando a los haitianos que a los dominicanos. Más bien la burguesía dominicana se siente muy cómoda explotando la mano de obra haitiana. Por otra parte, sería bueno que se investigara a los civiles y militares si los hay en el tráfico de haitianos que entran ilegalmente al país y los posibles beneficios que reciben, como sería el cobro de peaje, tanto de los que vienen a trabajar como de las parturientas. Además, las autoridades deberían tener un control total para evitar la delincuencia, tráfico de drogas y de armas por la frontera dominicano-haitiano. El gobierno dominicano debería plantease en la creación de fuentes de trabajo de este lado y  del otro lado de la frontera, para lo cual debe llegarse a un acuerdo con las autoridades haitianas, tal como lo planteara a través de un canal de youtube el Lic. Gabriel Guzmán, a lo cual presidente Abinader no hizo ningún caso.

 

 

El decano de la prensa dominicana, el Listín Diario, se ha hecho eco de informaciones sobre la atención en los hospitales dominicanos de los haitianos y haitianas, como por ejemplo en la página 14 de su edición del 5 de noviembre de 2021 un titular dice: 275, 993 servicios  de Salud a Haitianos (según dice la información en los 8 primeros meses del año); el 16 de noviembre destaca en las páginas 1 y 2 que el Hospital Presidente Estrella Ureña de Santiago gasta 8 millones en partos de haitianas; y  el día 13 destaca en la página 1 que el ministro de salud dice que se gastó RD$ 10,000 millones en las parturientas haitianas en lo que de año. Esta cifra parece grande, pero estoy seguro que los burgueses dominicanos se han ganado muchísimo más de 10,000 millones en ese tiempo con la contratación de la mano de obra haitiano por encima de lo que se ganarían si fueran dominicanos. No me cabe duda.

 

Ahora bien, esto no significa que se le quiera dar la razón en todo a los haitianos, pero una cosa es esa bazofia que es la elite política haitiana y otra son los trabajadores haitianos que son explotados que no merecen que se les trate tan mal aquí y en cualquier que se le trate mal. Las Mirabal y Manolo lucharon por una sociedad donde esto no pasara.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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