Pidiendo consejos al diablo

Por Florentino Paredes Reyes miércoles 19 de febrero, 2020

Con ñoñería infantil, los lideres partidistas se han pronunciado ante los recientes acontecimientos, que dieron como resultado la suspensión de las elecciones municipales. Haciendo el papel de tontos o de pícaros han exigido respuestas, quieren que aparezcan los culpables. Se han constituido en los predicadores de la paz en un intento por borrar sus fechorías de días pasados o simple demostración de procacidad.

El ultimo en pronunciarse ha sido el gobierno, ha dicho que debe prevalecer por encima de todo, el respeto a la Constitución y el libre ejercicio democrático, más allá de los intereses particulares. Dan a entender que su memoria es tan corta como los acontecimientos de días recientes, cuando intentaron irrespetar la Constitución para satisfacer la ambición personal, en donde sólo la muralla que le tendieron las divisiones internas y los pronunciamientos de los organismos internaciones, le impidieron asaltar el congreso y cumplir sus macabros objetivos reeleccionistas. Son los mismo que ahora se creen los predicadores de la paz.

En una estrategia engañosa, entonan el himno del orden, se constituyen en el amparo del derecho de todos y exigen que caiga el peso de la ley sobre los culpables. Todos son inocentes, todos han sido las víctimas de este macabro atentado a la democracia que ha abortado los buenos proyectos que cada grupo político esperaba brindar a este pueblo. Cosa más ingenua.

Están olvidando que la guerra no es una causa, sino una consecuencia. Que este retroceso institucional, este ridículo social que hacemos ante el mundo, es producto de las malas prácticas que desde los partidos y sus líderes cegados de poder y de continuismo, han sembrado en las instituciones que debería funcionar con eficiencia e independencia.

Pedir la destitución de los jueces del órgano elector, como solución al limbo electoral en que hemos caído por el voto automatizado, es sinónimo de creer que la fiebre está en la sabana y no en el cuerpo. Como país agrícola que somos, debemos saber que el desyerbo da resultados cuando se trata de vegetales que no llevan al seno de la tierra las raíces vigorosas y prolíferas. Estas instituciones débiles y dependientes de la influencia directa del jefe de gobierno seguirán siendo serviles a sus superiores, como forma de agradecer el favor de su benevolencia.

En estas circunstancias, es que podemos entender la necesidad de una real división de poderes, según lo planteó Montesquieu. Es aquí cuando nos damos cuenta del atraso institucional que como país tenemos y que nos mantiene estancado en los antagónicos problemas desde nuestro nacimiento como nación a mediados del siglo XIX.

De lo malo, podemos extraer lo bueno y de este suceso, pueden los líderes partidistas crear las bases para llevar las reformas y propuestas, que nos permitan superar las crisis post electorales que tanto traumas nos han causado siempre que tenemos elecciones.

Seguir haciendo el papel de tontos o de pícaros para evadir responsabilidades, pedir los malhechores que aparezcan los culpables para enturbiar el proceso, es otro irrespeto moral a la moral violada. Debe primar la decencia, si nos queda un cerebro prudente que pueda diferenciar las causas y las consecuencias. Al menos que todos los partidos, por tigueraje o presteza, le están pidiendo consejos al diablo.

Por: Florentino Paredes Reyes.

 

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