Pichón de burro, el maco y otros

Por Román Polanco viernes 17 de febrero, 2017

República Dominicana es un país tan especial que Records Guinness debe estar detrás de una marca insólita en el espacio de la política; sucede que, maquillando el aspecto de los gobernantes nuestros ha existido una metódica discrecional que opta por posesionar, con nombres raros, a los líderes de diferentes parcelas políticas; Bolos y Coludos, León, Nube negra, El ovejo, Murciélago, El burro, El Chivo y por último el gato, y los gatitos; todo ese espectro maquiavélico que enarbola la población se ajusta de manera empírica a la personalidad de los mencionados. Su comportamiento de vida, hidroxiapatita, lo convierten en modelo de resistencia a la intemperie del cosmos.

Tengo, por obligación, que mencionar a ciertos personajes de la geografía distrital para que los jóvenes cooperen, con su entendimiento, sobre lo cual me refiero. Mi memoria, que no me permite acceder a detalles por vagancia, me regala algunos nombres que fueron en el pasado referencia simbólica de nuestros barrios y sectores específicos en la capital: El Maco, Pichón de Burro, Capitán de la basura, Barajita, Fellito funda etc., estos personajes fueron inscriptos como mensaje popular en la idiosincrasia de los dominicanos y dominicanas. Muchos de estos elementos humanos saciaron su espacio con sátiras y entretenimiento para los muchachos en tiempo de vida hábil, conviene advertir que disfrute mucho sofocando a Capitán, Pichón de burro y el Maco, creo fue el último en pasar a otra vida. La tullida del Conde no la menciono porque aparece en esta serie como un fantasma rastreándose por los linderos de esa popular calle. La última vez que vi al Maco, estaba tirado en la Palo Hincado frente al parque Independencia con los rasgos perversos de una rara enfermedad en todo el cuerpo.

En una reunión en la ciudad de Nueva York, donde también aparecen algunos apodos como; La Jirafa, y otros que salen a relucir como apodos maliciosos que todavía no tienen el sello del apoyo popular: El Chiguagua-, La Leona-, ya ustedes saben a quienes se refieren.

Este punto de referencia popular nos permite hacer recorridos simbólicos a las tradiciones, concurrente con la memoria histórica, de nuestras vicisitudes barriales. Otro contexto impreso, y moldeado en nuestro ADN tradicional, empodera nuestro comportamiento del hoy. Por eso, notamos que esa sabiduría enclenque, que cuelga en muchos dominicanos, rebusca enganche con culturas extrañas.

Existe un menester curioso, que nos ata al recuerdo de forma incompleta e inusual, nos permite además, un reencuentro con la desgracia de esos personajes acorde nuestro disfrute de una niñez sin malicia. Se entre cruzaron dichos personajes con el espectro de su propia convicción, ¿y la sociedad?! Bien gracias!

Hurgando el nano receptáculo de mi imaginación, me cautiva la historia que encuentro sobre los demonios esparcidos por el cosmos. Mi país es tan especial que hasta su propio infierno ha tenido; Vincho quien fuera en la Era de Trujillo representante del Diablo en la tierra, renuncio y, junto a Balaguer montaron tienda aparte; todavía funcionando. Leonel Fernández, hijo de Balaguer-Vincho, conjugo todos sus discursos maquiavélicos y en la actualidad los usa como exquisita fragancia francesa.

 

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