¿Pica pollo o picapollo?

Por José Santana Guzmán viernes 20 de noviembre, 2020

La prefijación y la composición de palabras, representan los mecanismos de la escritura que permiten no sólo la formación de nuevas palabras en el idioma, sino, además, el enriquecimiento progresivo y sistemático del inventario de la lengua que la recibe y con ello la abundancia lexical en la comunidad hablante que hace uso de esa lengua en particular.

Pero no solamente los prefijos forman parte de la llamada derivación en la formación de palabras, también están los sufijos (que se colocan después de la palabra) y los interfijos (en medio). Proceso que provoca pasión en quienes se dedican a los estudios lingüísticos.

Por tal razón, para algunos estudiosos de la lengua como por ejemplo Varela Ortega (1993) quien considera que los elementos prefíjales cultos, llamados también prefijoides, elementos semiprefijales, etc., despiertan el interés de muchos lingüistas por dos razones principales. Primero, su estatuto dentro de los procedimientos de formación de palabras resulta difícil de determinar, de modo que algunos estudiosos decidieron incluir estos elementos en la prefijación, otros en la composición, mientras que ciertos lingüistas optaron por considerarlos un medio de creación léxica especial, independiente tanto de la prefijación como de la composición. La segunda razón por la que no pocos lingüistas, sobre todo lexicólogos, se interesan por este tipo de morfemas, según Valera es su enorme productividad neológica en las lenguas románicas (y no solamente en ellas). Afirma.

En esta ocasión, vamos a analizar de forma muy particular un morfema prefijal de uso frecuente en el español dominicano, el cual, resulta de amplio uso comercial, a saber. Me refiero al sustantivo PICAPOLLO, el cual se formó del prefijo pica del verbo picar (persona que vende pollo al detalle: el picador) y del sustantivo pollo, ave comestible, por consiguiente, el establecimiento que se dedica a la venta de este plato dominicano, formado por piezas de carne de pollo frita y tostones, adquirió este nombre, lo que automáticamente generó la formación de un sustantivo (picapollo). Asimismo, si descomponemos este morfema así: PICA POLLO, tendremos, entonces, que en este caso PICA funciona como verbo, mientras que POLLO, funge como sustantivo, lo que equivale por simple lógica gramatical a dos palabras, que sintácticamente forman una frase. En cambio, si escribimos la palabra unida PICAPOLLO tenemos como resultante el término adecuado que hace alusión tanto al plato criollo como al establecimiento comercial que se dedica a la venta del mismo, esto es, PICA= a prefijo + POLLO = a sustantivo, forman la palabra “PICAPOLLO”. Por tanto, lo correcto y adecuado es escribir estos morfemas unidos, ya que los prefijos por antonomasia van unidos a la palabra y así formar otra nueva. (También se trata de una palabra compuesta).

En conclusión, basta con observar detenidamente los letreros de estos establecimientos comerciales y nos daremos cuenta que todos –en su gran mayoría– poseen esta palabra escrita de forma errónea. (Y no solo esta; hay muchas más).

Por José Santana-Guzmán

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