Perspectiva histórica y estructural de seguridad ciudadana

Por HERNÁN PAREDES lunes 23 de octubre, 2017
 El humano primitivo empieza preocuparse realmente por establecer reglas formales de convivencia pacífica cuando de ser cazador recolector nómada, y como producto de la revolución agrícola que le permitió domesticar las plantas,  pasó a asentarse y concentrarse en grandes cantidades en espacios muchos más pequeños que dieron origen a las primeros intentos de algo parecido a ciudades primitivas.

Es entendible que con el incremento de la densidad poblacional a niveles en ese entonces nunca vistos en esas comunidades antiguas que surgieron hace aproximadamente 12 años, aparecieran con ello un sin número de problemas nuevos a ser solucionados, como es el caso de la planificación del ciclo siembra-cosecha, la protección de los recursos de la comunidad, y la eficiente administración de estos últimos, así surgen los primeros intentos de organizaciones muy rudimentarias de ejércitos y gobiernos, en incluso surge tiempo después la primera tecnología del mundo para almacenar data, la escritura.

Hoy en día el ser humano se enfrenta a los nuevos problemas que traen consigo otra revolución, pero está vez la misma viene potenciada por un catalizador de un poder tan extraordinario que está amenazando con dejar obsoleta hasta a la propia la planificación de largo plazo, y me refiero a la tecnología.

Los avances en la ciencia y tecnología han llevado a incrementar la esperanza de vida del humano a niveles que nunca vieron nuestros ancestros, pasamos de ser 1,650 millones en todo el mundo a inicios del silgo 20, a los 7,365 millones actualmente, y, como si esto no bastara, toda esta inmensa población se está concentrando en las ciudades, algunas de las cuales se proyectan en convertir en verdaderas megalópolis en las próximas décadas, como el caso de Singapur en Asia.

Si a este incremento dramático de la densidad poblacional de las ciudades agregamos el incremento de la desigualdad, la falta de planificación familiar y el descuido generacional de los problemas estructurales y culturales de la violencia, tenemos entonces el perfecto caldo de cultivo para que se originen todo tipo de problemas de seguridad ciudadana.

Pero hay una luz al final del túnel, y es que la mismos avances científico-tecnológicos que han permitido el incremento dramático de la población mundial así como han estimulado la concentración de la misma en las zonas urbanas, también estas proporcionan las herramientas más adecuadas para enfrentar los nuevos problemas que nos agobian, y estás herramientas inteligentemente utilizadas y complementadas con políticas públicas integrales y bien diseñadas para resolver los problemas de manera estructural y en su fuente de origen, podrían llevar al mundo a una era de prosperidad y bienestar sin parangón para nuestra especie, sin embargo,  de no hacer esto, y si los líderes del mundo se empeñan en el acciones populistas y a atender solamente los intereses del 1% que concentra el 99% de la riqueza del planeta, podríamos sumir al mundo en una especie de edad oscura equivalente a la surgida luego de la caída del impero romano en el siglo quinto.

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