Partidos políticos forzados a “malabares y peripecias” para recuperar credibilidad; Editorial END advierte de colapso

Por Luis Brito jueves 15 de junio, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El sistema de partidos políticos en la República Dominicana, que se encuentra entrampado en un desprestigio sin precedente, está forzado a recurrir a tener que realizar “malabares y peripecias” para recuperar terreno perdido, y así intentar restablecer la confianza de la población, en particular del electorado nacional.

Un proceso de degradación en la credibilidad del partidismo político, que venía desmejorando en los últimos años, pareció haber llegado a lo más bajo con el último y más escandaloso acto de corrupción en el país, auspiciado por Odebrecht y que ha arrastrado a por lo menos tres de los llamados grandes partidos.

Precisamente, el editorial del periódico El Nuevo Diario, en su edición de este jueves, habla del riesgo de que los partidos políticos finalmente colapsen de manera total.

“En ese ambiente en el país pudiéramos llegar al punto de colapso total del sistema y eso traería actores nuevos y lo otro sería que el propio sistema sea capaz de recomponerse para recobrar credibilidad”, advierte Persio Maldonado en su opinión editorial.

Y añade que el colapso dependerá más de la ineficacia del sistema para reinventarse y responder a las demandas sociales en la conducta pública, en las cuestiones materiales y en la confianza pública.

Otros analistas políticos consideran oportuna la actual coyuntura para que los partidos comiencen a estructurar ideas y acciones que les funcionen como una especie de relanzamiento, ante el alto nivel de descrédito y desconfianza que los pone cuesta arriba para lograr la aceptación popular.

La incredulidad de la población generalizada sobre el accionar de las organizaciones políticas conduciría a afectar de forma directa todo el aparato institucional, y encuba consecuencias funestas para la democracia del país.

A esta situación se añade un rezago del liderazgo político nacional, que se ve atrapado en discursos repetitivos, con promesas que ya no cautivan a un electorado hastiado de que le hagan las mismas ofertas que todos han hecho y ninguno ha cumplido.

La falta de credibilidad de los partidos y sus dirigentes es de tal nivel que para revertirla se necesitará de acciones y esfuerzos extraordinarios e inusuales, que rompa bruscamente con lo mismo de las últimas décadas.

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