El Partido de los Comunistas y la lucha integral en contra del conjunto de los Partidos del Sistema Capitalista

Por Jose Antonio Perez Valenzuela jueves 8 de febrero, 2018

El marxismo establece que, “Toda sociedad, Además de poseer una estructura económica y una estructura ideológica determinada, posee un conjunto de aparatos institucionales y normas destinadas a reglamentar el funcionamiento de la sociedad en su conjunto”. Estos aparatos institucionales y normas constituyen la estructura jurídico-política de la sociedad, y forma parte de su superestructura.

Las formas de estos aparatos institucionales su importancia y los principios normativos pueden variar en relación con la estructura económica que le sirven de base. En las sociedades de clases, lo jurídico-político está asegurado por un aparato autónomo: El Estado, que monopoliza la “Violencia legítima” y cuya principal función es mantener bajo sujeción de la clase dominante a la clase antagónica a esta y a todos los otros extractos de clases que dependen de ella.

Todo esto explica una de las tesis fundamentales del marxismo: El Estado es un instrumento de presión de la clase dominante sobre la clase y los extractos de clases dominadas y oprimidas, es por ello que después de la existencia de la sociedad del comunismo primitivo como sociedad inicial de la humanidad, todas las sociedades que le han sucedidos han necesitados ciertos aparatos de coerción institucional y normas que le han permitido reglamentar sus funcionamientos internos.

Esta necesidad tiene como base fundamental la división del trabajo social y es a medida que esta división aumenta que aumenta también la necesidad de contar con un equipo de personas que sean capaces de organizar y administrar la sociedad en su conjunto. A esta función de tipo técnico organizativa y administrativa, propia de toda sociedad en donde existe un mínimo viso de división del trabajo, es por ello que en las sociedades de clases se agrega una nueva función: La función de dominación política y es de ahí que los comunistas debemos estar muy claro, cuando ejercemos la función del estado de transición revolucionaria, los aparatos supuestamente institucionales y normas existentes siempre han tenido que ser manipulados, adecuados y utilizados para someter una clase y expresión política, sobre la otra clase y expresión política, dependiendo a los intereses de clase dominante durante su periodo de dominación.

Es de esa manera que se crean nuevos aparatos e instituciones que le sirven para sus fines al régimen de turno con el objetivo fundamentalmente represivo como lo son los destacamentos armados, las cárceles, los tribunales e instituciones coercitivas de todos tipos.

Es por ello que, el marxismo establece y expresa con claridad, las ideas fundamentales tomando en cuenta el análisis político desde una perspectiva de la investigación científica, la cuestión del papel histórico y el significado del Estado en las sociedades divididas en clases. Es por eso que se establece que: El Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clases.

El Estado surge en el sitio, el momento y el grado en que las contradicciones de clases no pueden, objetivamente lidiar y viceversa: La existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clases es irreconciliables. Ahora bien, esta función evidentemente política se apoya en la función de quien o quienes administran el Estado en ese momento y es de ahí que se deprende el hecho de que se produzcan las contradicciones de los diferentes estamentos de los sectores políticos, tendencias y grupos sociales de clases y de una misma clase entre sí, por el dominio y administración del Estado pero con diferentes propósitos, unos para administrar el Estado dentro del mismo sistema capitalista y otros con el propósito de transformarlo paulatinamente hacia nuevas sociedades más humana y comunitaria.

Muchas veces estas contradicciones inter partidarias de un mismo sistema se pueden manifestar en todo el seno de todo el Estado y es dependiendo del manejo que se le puede dar a estas contradicciones para producir una crisis institucional que puedan produzcan una crisis política de impredecibles consecuencias.

En el caso de la Republica Dominicana no podemos decir que exista un Estado Democrático y de Derechos como algunos han establecidos por que el mismo gobierno que está administrando este supuesto “Estado Democrático y de Derechos”, es el que incumple los estándares básicos del Estado de Derecho y la Constitucionalidad.

En un país dominado por una facción de clase que no permita el desarrollo ni siquiera de una Cultura Política desde el Estado y la Ciudadanía Democrática es imposible la existencia de la igualdad ante la ley y los órganos supuestamente institucionales resultarían nulos.

En una sociedad en donde las demandas democráticas, políticas y de las ciudadanías que se expresan para que se imparta justicia ante la corrupción y la impunidad y que el interés de dominación política impidan y obstruyan el deseo de alcanzarlo motivado al hecho de que, los partidos del sistema capitalista que representa a una clase social determinada sea la que domine el Estado a su conveniencias políticas.

Por ello es que el 80% de los ciudadanos de esta Republica considera que no existe igualdad de derechos entre ricos y pobres (entiéndase clase dominante y clase dominada y sectores de clase oprimidos).

No existe ni existirá igualdad ante la ley cuando el 60% de los Dominicanos al momento del gobierno tomar decisiones, obvia tomar en cuenta los deseos y decisiones de un pueblo en donde sus ciudadanos de clase y sectores de clase humildes no se escuchan ni para nada.

El estado democrático de derecho se vulnera ante el actual clima de inseguridad ciudadana que se ha generalizado, cuando son las mismas autoridades la que están dando el mal ejemplo para que no se establezcan los mecanismos necesarios para resolver este grave problema y se mantenga el estado el carácter y las prácticas  autoritarias y de clase del discurso dominante. La forma de concebir y de construir el actual “Estado-Nación” es en base a la dominación de clase y a la ciudadanía se le trata de imponer una relación de sumisión a las autoridades establecidas en el estado autocrático clasista lo que obliga a los ciudadanos y ciudadanas a tener que asumir el liderazgo de la vanguardia de la clase obrera y la fuerza del pueblo trabajador en todas sus expresiones para replantear su rol como protagonista de las luchas por una verdadera democracia popular, agraria, participativa y anti imperialista que de paso a la instalación de una sociedad socialista y comunista que alcance la igualdad y el bienestar para todos y todas.

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