Parece que en justicia como en la vida ¨la prisa es mala consejera

Por Humberto Salazar jueves 8 de junio, 2017
A esta hora no conocemos cual será la decisión del Juez Instructor de la Suprema Corte de Justicia, Francisco Ortega Polanco, sobre el pedido de medidas de coerción para los mencionados en el expediente de Odebrecht, pero su primera decisión, que consistió en permitir las cámaras de televisión dentro de la sala de audiencias fue su primer gran acierto.

Para los que no estamos vinculados a los temas judiciales, ni necesariamente entendemos las técnicas de los procesos que se desarrollan en los tribunales, lo que hemos vivido desde dentro a través de las pantallas en nuestro hogares, ha sido aleccionador y muy edificante, sobretodo porque lo que vimos explica algunos de los muchos problemas que enfrentamos en nuestra vida diaria.

Al margen de los hechos que se discuten en este juicio previo, son notorias las limitaciones que manifiesta el ministerio público, que se supone es el representante de los intereses de la sociedad, es decir de todos nosotros, cuando tiene que enfrentarse con el código penal en la mano, donde las pruebas son fundamentales, a oficinas de abogados con todos los recursos del mundo.

Según las informaciones que manejamos, dentro de la barra de la defensa de algunos de los acusados de mayor renombre, existen letrados que cobran honorarios que cubrirían todos los años de ejercicio de uno de los fiscales solo por el caso de que hablamos, aunque esto no garantiza un resultado favorable, los recursos económicos hacen magia aun frente a la diosa Temis, aquella imagen de la justicia que la presenta con venda en los ojos y una balanza en las manos.

En cuanto al expediente presentado por la Procuraduría General de la República, hay poco que decir a pesar de su extensión, son 336 paginas donde queda claro que nunca mas que ahora se cumple el refrán ¨la prisa es mala consejera¨, es un documento aparentemente hecho a la carrera y para cumplir con dos objetivos: cumplir con el plazo que el mismo Jean Alain Rodríguez se trazó y salir a las carreras de un tema candente para pasarlo directamente a un juez.

Este caso ha ido de mayor a menor, y ojalá el país pueda salir bien del tema, desde el 21 de diciembre, fecha en que se publicó el documento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos con la confesión de los ejecutivos de Odebrecht, hasta este momento que ya conocemos el expediente, es muy poco lo que las investigaciones en la República Dominicana pueden aportar.

Sin dudas hasta este momento y después de escuchar por horas a abogados acusadores y abogados de los acusados, nos encontramos prácticamente en el mismo lugar donde estábamos hace meses, ubicados frente a un intermediario comercial, a quien el ministerio publico llama ¨eje transversal¨, que admite recibió un porcentaje de las obras obtenidas por Odebrecht en el país, por su labor de facilitador o ¨lobbista¨, un trabajo como cualquier otro.

Sostuvimos por meses que el expediente depositado en los Estados Unidos en cuanto al caso dominicano era diferente y especial, porque junto con Venezuela era el único de los 12 países mencionados donde la compañía brasileña no confesó haber entregado directamente los sobornos a funcionarios públicos o personas identificadas a través de lazos familiares, el caso de Panamá es uno de ellos, sino que había una persona de por medio a través de la que, siempre según la empresa, eran entregados esos fondos.

Esto obligaba a las autoridades dominicanas a buscar la forma, a través de la investigación del caso, de identificar en nuestro territorio a los que pudieron haber recibido esos fondos en su condición de funcionarios públicos, y tipificar penalmente el delito de soborno con pruebas documentales de transferencias de recursos desde el intermediario hasta estas personas, esto requiere ayuda de organismos de investigación especializados y ayuda internacional, lo que parece no ocurrió con el expediente que tenemos en nuestras manos.

Lo que vimos y hemos leído, son una serie de errores materiales que quitan seriedad al caso mas importante que ha ido a juicio en la República Dominicana en muchos años, una investigación superficial, hasta ahora, que debería ser profundizada para poder sostenerla en un tribunal que deberá realizar un juicio contradictorio frente a personas que tienen todo el derecho a defenderse de las imputaciones que se les hacen en los tribunales.

El mas grave de todos los problemas que se ha buscado el ministerio publico por la prisa con que ha tratado este tema, comparemos los 4 años de investigación en Estados Unidos y Suiza con los 5 meses en la República Dominicana, es que los mencionados son en su mayoría figuras de ejercicio público dilatado, muchos de los cuales dedicados a la actividad política, cuya imagen quedará definitivamente marcada y dañada, aun sean declarados inocentes en un tribunal.

Es por esto que de todos los actores que el espectáculo televisivo nos ha brindado hasta ahora en las primeras escaramuzas de lo que podría ser un juicio largo y tedioso, nos quedamos con el Juez Ortega Polanco, por lo menos el si parece que conoce los procedimientos y nos permitió ver en toda su extensión la escasez de juicio de muchos de los involucrados en este caso, ojalá que cuando se llegue a la etapa de juicio de fondo, si es que llegamos hasta allá, la investigación pueda llegar a las tan ansiadas pruebas, porque hasta ahora lo que hemos visto es ¨buche y pluma no mas¨.

Apple Store Google Play
Continuar