Parece que el Gangsterismo se empodera y se apodera de la Política

Por Francisco Rafael Guzmán viernes 18 de octubre, 2019

(Ave María, ora pro novis)

No puedo acusar en lo personal a nadie de gangster, anglicismo que tiene una carga muy peyorativa. Tampoco puedo probar que el grupo de Danilo Medina ha asumido en su accionar conducta propias de los gángsteres, aunque sin acusar directamente, la verdad es que las apariencias, en relación al proceso de celebración de las primarias del PLD, les condenan. Entonces, los mecanismos institucionales deben ser puestos en prácticas por las entidades estatales encargadas de dirigir el proceso de las primarias y de resolver los conflictos que este haya generado. De lo que se trata es  que los entuertos que  se han producido con relación a la conducción de las entidades estatales que administran las elecciones de autoridades deben ser enderezados.

Lo que ocurrió el domingo 6 de octubre, fecha víspera de la fecha del mitin de la Dignidad Nacional en Santiago del 7 de octubre 1973, no parece más  otra cosa que no sea una ridícula farsa primaria, nada más parece que una mojiganga (obra del teatro cómico). La Junta no debió proclamar a ningún candidato, por lo menos en la primaria abierta del Partido de la  Liberación Dominicana, la cual fue celebrada simultáneamente con la primaria cerrada del Partido Revolucionario Moderno. Si los miembros de la Junta Central Electoral pensaran mucho en la responsabilidad de un funcionario público, la pulcritud y trasparencia con que deben manejarse los asuntos públicos, renunciaran cada uno de ellos a las posiciones que ocupan.

Frank Marino Hernández, primer dominicano graduado con un título de ciencias sociales y considerado sociólogo, cuestionaba los juicios emitidos por Bosch en la coyuntura electoral de 1990. Fue un sociólogo conservador que nunca creyó en el cambio revolucionario de la sociedad o del sistema social, al estilo de cualquier sociólogo norteamericano de la escuela estructural-funcionalista fundada por Tacott Parsons y Robert K. Merton hacia la década de 1940. Parece que el deterioro de los valores morales en la sociedad no les preocupaban a Frank Marino y ni tampoco le importaba que Balaguer siguiera gobernando gracias al montaje de una farsa electoral, después de haberse  organizado por un fraude probablemente dirigido por un alto dirigente reformista hoy fallecido. Todo esto a pesar de que el país vivía una gran crisis en los servicios públicos (agua, luz, recogida de basura, etc.), escasez de azúcar y una gran inflación (a punto de convertirse en una hiperinflación).

A diferencia de Bosch, Frank Marino veía como algo normal que en la sociedad de los años 80, o bien, en el umbral de los 90, el afán por el lucro por parte de los sujetos sociales y cuestionaba que el primero al referirse a la sociedad no tomara esto en cuenta. Probablemente, al igual que a Frank Marino Hernández, a la mayoría de los dirigentes históricos del PLD el afán por el lucro es algo normal en los sujetos sociales. Pero a diferencia de Frank Marino, los dirigentes del PLD (Felucho, Bengoa, Francisco Javier, Pared Pérez, Danilo Medina, etc.) tuvieron un líder carismático en el cual se inspiraron y hoy la mística que ese líder trató de trasmitirle ya no cuenta para nada. El legado moral de Juan Bosch ya no cuenta.

En la termodinámica, en el ámbito de la ciencia física, la ley de entropía plantea que todos los procesos culminan en el desorden o en la muerte, lo que equivaldría al caos. Esto aplicaría a nivel macro en la astronomía, en el caso de los llamados agujeros negros; en el caso de la biología, las células cancerígenas; y en los procesos sociales la disolución generalizada de las asociaciones y de los grupos corporativos, como parte de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman llama la modernidad líquida. En el caso del PLD, los dirigentes que piensan hoy día tanto en su afán de lucro individual, no les preocupa tanto la disolución de la organización política a la cual pertenecen.

A los dirigentes del PLD que renegaron de la mística boschista, que son casi todos los dirigentes de ese partido, no le importa pensar que todo el Estado de malestar en que vive la mayoría de la población es responsabilidad de los gobiernos de esa organización, especialmente es responsabilidad de los gobiernos de Danilo Medina. El que no quiera ver la realidad que se quede ciego como los que nunca ha visto la luz, pero la explotación de la fuerza de trabajo de los trabajadores asalariados lleva a que sean esquilmados y en otras palabras son mancillados. Por otra parte, todos los servidores que cotizan para los fondos de pensión y para los seguros de salud son timados, llevándose las empresas financieras que intervienen en los fondos de pensión y en los seguros médicos una parte de los bienes pecuniarios de los trabajadores recibidos como salarios.

Eso no les duele a los altos dirigentes del PLD que traicionaron al boschismo, porque perdieron la sensibilidad por los problemas sociales. No hay una conciencia social coherente con la mística boschista que predicó El Profesor y de la cual este dejó todo un legado con su práctica de vida. De muchos nefastos y nefandos está constituido el Partido de la Liberación dominicana de hoy día, porque ya la consigna de vergüenza contra dinero que lanzó Bosch para la campaña electoral de 1962 no cuenta para nada, ni en la militancia y ni en la dirección de ese partido, salvo honradas excepciones.

Los dirigentes del PLD piensan hoy en día en hacerse multimillonarios a como dé lugar, por la vía de la administración pública, para invertir sus fortunas en empresas de servicios, donde los trabajadores son macerados como  las naranjas a las cuales se les saca el néctar en un exprimidor. En esas empresas de servicios, casi siempre, ni se conoce quien es el empleador, porque son muchos los accionistas y no se le puede reclamar a nadie en particular. El código de trabajo está hecho a la medida, para que los trabajadores no hagan huelgas y ni casi reclamen sus derechos.

Ese es el modelo neoliberal que los gobiernos de Danilo Medina han justificado y hasta llevado a un nivel superior, el de los salarios mínimos de miseria, el modelo del capitalismo salvaje. En el tipo de sociedad que sólo puede existir con ese capitalismo o flexible (flexible para el capital explotar al trabajo (libre de regulaciones), el de la sociedad de modernidad líquida de Bauman, es en el que la mayoría de los dirigentes del PLD se acomoda, donde la moral en el manejo de los asuntos públicos casi no cuenta. No importa para ellos y para la base social que lo sigue (que no es una militancia muy activa, excepto en procesos electorales) si la movilidad social vertical ascendente que experimentan es muy espuria. La lucha de clases para trasformar la sociedad actual por una más justa e igualitaria, ya no cuenta para ellos.

Ese modelo promueve las exportaciones y el turismo con lo que aumenta la demanda de los productos que se producen aquí, con lo que suben los precios de los productos de primera necesidad como los de la canasta agropecuaria. Disminuye el consumo de artículos de calidad por parte de la población y disminuye la calidad de vida del dominicano. Ese modelo aumenta la desindustrialización, al no poder competir nuestras industrias con la introducción de marcas importadas a granel, sin pagos de aranceles con los acuerdos de libre comercio (Verbigracia: La leche Dos Pinos amenaza con hacer colapsar a la empresa Leche Rica C. Por A.). Aumenta el parque de vehículos, por mantener abierta las importaciones de vehículos sin restricciones, en nombre de la libertad de comercio. Esto último amenaza la calidad de vida y la salud de la población con las afecciones respiratorias por la polución de los gases. Si todo esto que se viene dando no es que parece que el gangsterismo se empodera y apodera de la política, cómo se le podrá llamar. Yo quisiera saber cómo llamarle a eso si no se le puede llamar así.

Por  Francisco Rafael Guzmán Fernández

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