Paralelismo seudo histórico y análisis-crónicas capciosas

Por Francisco S. Cruz miércoles 24 de junio, 2020

La actual coyuntura política-electoral ha parido varios fenómenos sociopolíticos de nuevo cuño para disfrazar simpatías políticas, creaciones artificiosas de tendencias electorales y cierto periodismo híbrido que igual te comenta la noticia en la misma noticia -nada deontológico- o el otrora “análisis” de perspectiva ahora especulación “histórica comparativa” que trae por los moños comparaciones abstractas sin hacer las más mínimas especificidades sociopolíticas e históricas.

Así leemos, “análisis” periodístico de coyuntura totalmente parcializado o crónica de un cronista que a su vez es acólito solapado de un determinado proyecto político, o si no vocero “espontáneo” de un movimiento -expresión social- que, cual tienda-bazar, resulta replegable y teledirigido por viejos zorro de la “izquierda burra” y conspicuos “hacedores de opinión pública” que tan bien tipificara el extinto periodista Rafael Molina Morillo con el mote de “políticos de la secreta”.

Por ejemplo, en esta coyuntura electoral, he leído y visto de todo: teóricos e izquierdistas de derecha disfrazando transfuguismo con desmemoria o negación de lo que fueron hasta hace dos o tres días -una militancia de décadas-, análisis-crónicas seudos históricas cuyo trasfondo político-electoral es hacer un símil entre la semi-dictadura balaguerista y los gobiernos peledeísta sin el resguardo-sustento de especificidades democráticas y el hecho significativo de que hubo un relevo político-generacional 1996-2020, y que, en el PLD, en vez de la hegemonía de un liderazgo único-mesiánico se dio el relevo en el poder y se ha roto, con Gonzalo Castillo, con un ciclo histórico de amenaza caudillista de largo aliento. Amén de las grandes transformaciones, de cambiarle el rostro al país, a la gente y que ni por asomo, o por más que se jale por las greñas, estamos frente a la poltrona del PRI de México que Mario Vargas Llosa llamara, en algún momento, “la dictadura perfecta”.

Sin embargo, la más grosera engañifa “periodística” es un fenómeno de doble vía: medios u oligopolio que a la vez que quieren imponer, a la brava, tendencias electorales artificiosas a través de encuestas, crónicas “capciosas” y noticias-opinión; tampoco son capaces -y en todo su derecho-, como en otras democracias, de apoyar abiertamente un determinado candidato o proyecto político a sabiendas que su línea editorial, de cobertura “noticiosa” y batería periodística de planta están como los astros: bien alineados. Porque en nuestro país ya es deporte periodístico ser bocina -de uno u otro bando- y, al mismo tiempo, querer ver pendejos por todas partes. Todo ello, en un vecindario de 48,442 kilómetros cuadrados.

Porque hay que tener timbales para traer por lo moños al Balaguer (1966-78) de represión política, impostura imperial, presos políticos, conculcación de las libertades públicas, fraudes electorales y crímenes de Estado. Y encima, concluir que estamos frente a una coyuntura histórica-política-electoral parecida o igual a la de 1978. Ya quisiéramos saber las lecciones de historia contemporánea o patria que habrá leído quien pueda parir semejante disparates cuyo único objetivo es retrotraer una supuesta atmósfera política-social disque de cambio sin ni siquiera mencionar que esos vientos o anuncios de “cambio” hieden, a leguas y por los hechos-noticias, a abismo o génesis de algo peligroso y latente que ya están viviendo otros países tomados por el crimen organizado. ¿Será a ese tipo de “cambio” que inducen y aspiran, al menos esas voces “periodísticas” desde oligopolio y “cobertura” de noticias? ¡No lo puedo creer!

Claro que los periodistas, los oligopolios y algunos teóricos o izquierdistas de derecha, tienen derechos a expresar simpatías políticas y defender sus intereses, pero no haciendo de la noticia opinión, de su transfuguismo “saltos” ideológicos o “progresistas” -de hazmerreir- o, queriendo imponer, a la brava, posicionamiento electoral amañado vía bombardeo-mareo ciudadano de “encuestas” y crónicas periódicas demasiado parcializada….

Finalmente, aquí no hay tontos silvestres, pues, así como saben, les va a costar imponer tendencias electorales artificiosas y liderazgos de fechas vencidas; así como también vender un “Cambio” de peligros y asechanzas que, luego, incluso, la misma prensa será quien más caro pagará denunciar el reinado, abismo o control territorial-subterráneo que se oculta.

Por favor, no sigan llamando al diablo….

 

Por   Francisco S. Cruz            

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