Paradoja: Lo del Partido de la Liberación Dominicana fue una septicemia

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 7 de diciembre, 2020

Dicen los que saben que queriendo mucho se siente dolor, pero yo no puedo vivir sin tu amor: Carlos Gardel.

Citamos a Gardel, porque los que saben se equivocan si dicen eso porque si se ama a la humanidad no se puede sentir dolor, si el hombre ama a una mujer no puede sentí dolor, o viceversa la mujer ama a un hombre no puede sentir dolor, porque el que ama no hace daño al objeto amado o al ser amado.

En su canción sin límites, las letras de la misma interpretada por José Luis perales hace alusión a esto, lo cual compartimos. El dolor no puede ser producto del amor ni traernos el placer, porque con el dolor no se experimenta placer, aunque Epicuro decía lo contrario.

El morbo es otra cosa; morbo también tiene quien disfruta con la sevicia para con otro, como pasa en la sociedad del espectáculo que la gente está más pendiente a la condena del otro, como si fuera un fin en sí mismo, mientras deja de pensar en que hay prevenir con ella el crimen de otros para que se viva en una sociedad más igualitaria y los seres humanos sean dignos y felices a la vez.

En este último caso, si las sociedades locales (cada país), tuvieran menos desigualdades, sin las grandes fortunas particulares, no sufriríamos de pandemias. Además, probablemente muchas enfermedades ya fueran curables.

No es que no existieran los virus y las bacterias, pero pudiéramos evitar las propagaciones, lo cual dice el autor sin ser médico, aunque el autor respeta mucho a la mayoría de ellos.

El autor no sabe si el avaro es amor lo que siente por el dinero, pero de entender que es así, no sería lo mismo que el amor hacia las personas y hacia  naturaleza, porque con este amor que se siente a las personas dignas (no a las viles) y a la naturaleza no se puede sentir dolor. El amor excesivo al dinero en cambio nos puede traer dolor, porque su hontanar nos sitúa en la vileza con otros seres humanos.

Hacer daños a otros seres humanos. Eso puede traer remordimiento y eso podríamos entenderlo como dolor, dolor moral.

Para Freud, padre del psicoanálisis, hay una energía negativa intrínseca en el ser humano que degenera en violencia. Según él, esa energía negativa aumenta según nos acercamos a la muerte y degenera en energía de autodestrucción, la cual según él se da en el ser humano independientemente de los afectos y de la propiedad.

Respeto al padre del psicoanálisis, pero ni comparto su visión y me inclino en favor de Rousseau y su teoría de El buen salvaje. Creo que en el ser humano no es recurrente por naturaleza la energía negativa. El ser humano aprende la maldad, la aprende de otros.

Por el sectarismo en que cayó el PLD, aunque no fue la intención de su líder hacer daño –nunca lo fue-, muchos peledeistas se corrompieron y le han hecho mucho daño a una gran parte de la población dominicana que hoy vive en la pobreza.

La pobreza que su líder quería combatir.   Sin corrupción en todas las sociedades, tal vez protegeríamos más el medio ambiente y con ello tal vez podríamos evitar las pandemias, pero nadie piense que corruptos son nada más los funcionarios públicos, porque la corrupción se da desde las empresas privadas con las evasiones de impuestos y los bajos salarios, siendo esto último permitido por el código de trabajo; al igual  que es corrupción los embargos injustos de las empresas financieras, aunque las leyes lo permitan.

Nadie piense que si no se supera el capitalismo salvaje se va a acabar la corrupción y que seremos felices. Hay que destruir el capitalismo salvaje, para que podamos vivir una verdadera justicia social y en libertad.

El capitalismo salvaje que tenemos es flexible para que los capitales los muevan hasta donde les dé la gana  a los propietarios, les paguen salarios de miserias a sus trabajadores, despidan a estos dejándolos en poco tiempo en el desempleo y sin derecho a las pensiones.

Ahora bien, la corrupción en la administración en el gobierno de Danilo Medina parece no tener parangón. Apenas parece haber asomado como la punta de un iceberg, en las investigaciones sobre corrupción, ya se está hablando de una suma de cinco mil millones de pesos envueltos en compras o contrataciones supuestamente fraudulentas.

Si la mitad de ese dinero se fue en corrupción no es mucho si se compara con el presupuesto de la nación, y es poco si se compara con los gastos en salud del Estado o de las gentes por la pandemia de COVID-19, pero es mucho para uno, dos o tres desfalcadores, para hacerse grandes ricos en nuestro país.

Todavía se sabe poco de la corrupción en los ocho años del gobierno de Danilo Medina, el hombre que se comió un tiburón pestilente. Por Danilo principalmente, pero por su anillo palaciego también, el partido de la Liberación Dominicana padece de una septicemia y la tendrá hasta que como partido de masas definitivamente deje de existir con el síncope que le provocara esa enfermedad.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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