¡Para regresar debe marcharse!

Por Jesús M. Guerrero martes 29 de octubre, 2019

“Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.” Fray Antonio de Guevara

Es de conocimiento de todos que las primarias del PLD fueron otra manifestación más de la política cavernaria e intolerante rechazada por la mayoría ciudadana, porque la expresión popular es el eje principal de la democracia que se manifiesta por medio del sufragio universal; la cual no debe ser ignorada y mucho menos alterada para beneficiar a los acólitos del poder de turno.

El discurso del Presidente Leonel Fernández con el cual anunció su salida del PLD estableciendo la raya de Pizarro, no se marcha del partido de Bosch, porque el boschismo se marcha con él a una nueva casa, saliendo de la entelequia en la que han convertido al partido morado del cual, su estrella ya no brilla ni guía hacia al futuro. El PLD, luego de los comicios del domingo 6 de octubre del 2019, dejo de ser ese partido de vanguardia que algún día fue referente moral e intelectual del pueblo. Todos conocemos las situaciones y errores cometidos por su dirigencia; pero repasar todos los yerros es llorar sobre mojado, esta es la oportunidad de reencauzar los ideales de Bosch.

El PLD fue el centro de las transformaciones sociales en democracia, la escuela de debate de las ideas políticas desde el año 1973 de hombres y mujeres, hoy se encuentra reducido a una sociedad de responsabilidad limitada, cualquier esencia del pasado ya no existe. Claro está, hay dirigentes que se mantienen en la hoy entelequia morada que son honrosas excepciones, no son negociantes, ni serviles, trataron de recomponer la casa sin éxito y ya sin posibilidades convivir en el mismo espacio, en estas situaciones la victoria y la razón son para aquellos que abrazan las causas.

El mito de que nadie puede despegar políticamente con otro partido al desprenderse de otro, fue enterrado hace 4 años. Las siglas no tienen peso alguno ante la decisión irrevocable de las bases partidarias al salir de las filas de una organización y en ese momento inicia la marcha hacia el misterio de todo partido político, porque se pierda la sustentación que lo moviliza, su militancia que ha pasado a la Fuerza del Pueblo con el Presidente Fernández.

Algo ha quedado evidenciado desde el discurso del Presidente de turno, con el cual le respondió al Presidente Fernández, que el fundador de la Fuerza del Pueblo ha desplazado al principal partido opositor de su primacía porque el gobierno lo ha catalogado como su principal rival y la capacidad de Fernández para concitar un bloque opositor y forjar alianzas es innegable ante la incapacidad del PRM para esto, desde la muerte de Peña Gómez, ese partido antes con otras siglas, ha demostrado que no sabe hacer alianzas. Fernández ya tiene seis partidos alrededor de su figura, mientras que el bloque progresista ha sido desmembrado y tal parece que por primera vez desde el 2004 el partido morado concurrirá a las elecciones con menos de 10 aliados.

Podemos ver el caso del fenecido expresidente venezolano, Rafael Caldera; quien fue miembro del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y escaló los resortes del poder por primera vez en el año 1969, varios años después, específicamente en 1987, compite por la candidatura presidencial del COPEI y víctima de ataques y practicas non sanctas pierde dudosamente ante “El Tigre” Eduardo Fernández, iniciando la decadencia del COPEI. El profesor universitario Juan Carlos Rey, definió de la siguiente manera la crisis partidaria, cito: “Aunque, al principio, muchos pudieron creer que se trataba solo de una disputa por la candidatura presidencial y por el control del partido, el desarrollo posterior de los acontecimientos indica que en realidad se trata de una diferencia mucho más profunda, y que tampoco se reduce a una cuestión de estilo político, pues envuelve divergencias fundamentales acerca de las bases filosóficas y doctrinarias de un partido que aspire a seguir siendo socialcristiano.”

Para el año 1993, Caldera se presenta a las elecciones encabezando una coalición de partidos políticos denominada Los Chiriperos y su nuevo partido La Convergencia, resultando ganador con una mayoría abrumadora. O sea, que hablar de saltos al vacío solo es un discurso para tratar de ocultar el sol con un dedo. Con la situación de hace 4 años atrás ocurrió con el PRD y el surgimiento del PRM, es evidente que el bloque encabezado por el Dr. Fernández tiene una oportunidad real de ganar y principalmente de sacar al PLD.

Ante la crisis presente del PLD, desconectado de la sociedad actual y desgastado por un ejercicio del poder longevo sin ser el mismo partido que Juan Bosch fundó como una organización política de avanzada progresista y Leonel Fernández a partir de 1996, la hizo funcional electoralmente, cito un fragmento del libro El Guerrillero y El General, diálogo entre Hamlet Hermann y Ramiro Matos, que explica la situación vigente del PLD, esto fue expuesto por el fallecido Hamlet Hermann: “Creo que la raíz del mal manejo político de la situación aquella estaba en que el Dr. Balaguer está acostumbrado a gobernar solo, por su cuenta y riesgo. Nunca ha respetado asesores, hasta donde tengo información precisa, si estos contradicen lo que él piensa. Tampoco se ha preocupado por organizar un partido como una institución política sino como una maquinaria electoral.”

Tal cual jacho del PRD ya no alumbra, la estrella del PLD ya no brilla.

Concluyo con la siguiente frase de Abraham Lincoln, cito: “Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

Por; Jesús M. Guerrero

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