Panamá, primer país de América Latina en declarar guerra a redes de pesca fantasmas

Por EFE Sábado 10 de Junio, 2017

EL NUEVO DIARIO, Panamá.- Panamá se convirtió en el primer país de Latinoamérica en adherirse a una iniciativa mundial contra las redes de pesca fantasmas, que se descuelgan de los barcos y constituyen una de las principales fuentes de contaminación marítima, informaron hoy fuentes oficiales.

La administradora de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), Zuleika Pinzón, ratificó la Iniciativa Global contra las Redes de Pesca Fantasmas (GGGI, por sus siglas en inglés) el viernes en Nueva York, en el marco de la I Conferencia de los Océanos de la ONU, indicó la Cancillería panameña en un comunicado.

La adhesión a la iniciativa implica, entre otras medidas, apoyar todos los proyectos que ponga en marcha la GGGI, una iniciativa creada en 2015, y concienciar a las industrias pesqueras y a las comunidades locales de la importancia de recuperar las redes de pesca perdidas, añadió el ministerio panameño.

“Desde ayer, Panamá será uno de los socios a nivel mundial que implementan esfuerzos globales para minimizar los impactos del equipo fantasma en los ecosistemas marinos”, dijo Pinzón.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que cerca del 10 % de todos los desechos marinos que hay en los mares son redes fantasmas.

Las redes fantasmas, que tardan entre 30 y 40 años en desintegrarse, constituyen trampas mortales para miles de especies marinas, pone en peligro la propia supervivencia alimenticia y el sustento económico de los millones de pescadores artesanales que hay en todo el mundo.

La ARAP puso en marcha en 2009 un plan de recogida de redes que hasta la fecha ha conseguido recolectar 5 toneladas y que ha beneficiado a más de 5.000 pescadores.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que fueron adoptados en septiembre de 2015 y que constituyen la agenda mundial en materia social hasta 2030, incluyen en su meta número 14 la conservación y el uso sostenible de los océanos y los mares.

La Conferencia de los Océanos culminó el pasado viernes en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con un “llamamiento a la acción” para revertir el deterioro y la sobreexplotación de los fondos marinos.

Según la ONU, cada año 8 millones de toneladas de plástico van a parar a los océanos, que son ingeridos por los animales marinos y ascienden por la cadena alimentaria hasta llegar a nuestros platos. EFE