El país de los presidenciables

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán jueves 24 de agosto, 2017

La realidad política dominicana nos muestra como desde hace años, una parte de los políticos del país han cualquierizado el cargo de Presidente de la República, demostrando con esto, su falta de seriedad y respeto hacia la primera figura política del estado.

Solo en República Dominicana nos encontramos con políticos con fortunas de dudosa procedencia corriendo por la presidencia del país. Asimismo, se suben a esta carrusel de aspirantes, políticos con asuntos pendientes en la justicia y muchos otros, que aunque no han sido condenados por ningún tribunal de justicia todo el pueblo sabe su conducta cuando les tocó manejar los recursos del erario público.

No es de extrañarse que vivamos en el país de los presidenciables, donde cualquier persona que ocupe alguna función pública o acumule cuantiosos recursos en sus cuentas bancarias se crea merecedor de tan alta distinción.

Quienes así piensan no se dan cuenta de su error. Ser Presidente de un país no es asunto de pertenecer a un grupo político o de responder a los intereses de algún grupo económico de poder. Ser Presidente, es más que eso.

Para ser Presidente se necesita tener ideas innovadoras, visión de futuro y compromiso con el país. Para ser Presidente se necesita conocer la idiosincrasia del pueblo, sus sueños, sus anhelos y sobre todo, tener respuestas para los distintos problemas y dificultades que afectan su normal desarrollo.

Ser Presidente no es un relajo, como tampoco deben ser las aspiraciones alegres a esa posición. Ser Presidente no es un asunto de vallas publicitarias, ni de notas de prensa. No es un asunto de fingir sonrisas y abrazos en las redes sociales. Tampoco de sonar en los medios de comunicación gracias a favores y pagos realizados a comunicadores que se venden como mercancías en el mercado.

Para ser Presidente se necesita tener contacto con el pueblo y sus necesidades. Se necesita seriedad para dar la cara en todo momento. Se necesita solidaridad para entregarse y ayudar a los demás, principalmente a aquellos que lo ayudaron con el favor de su voto.

No importa que los presidenciables aspiren, sus acciones hablan por ellos y determinaran con el tiempo su suerte, la cual depende de la inteligencia del pueblo, que al final, es quien decide.

Apple Store Google Play
Continuar